Heredó un terreno y lo convirtió en un hogar de ensueño con invernadero integrado
Este no es un invernadero cualquiera
Tras crecer en una granja, la arquitecta Margit-Kristine Solibakke Klev desarrolló desde niña una gran pasión por los invernaderos y conserva recuerdos entrañables de cuando recogía verduras con su abuela para cocinar.
Por eso, cuando esta arquitecta noruega heredó un terreno propio, decidió construir la casa de sus sueños: una gran finca con invernadero que incluye un granero de madera roja, típico de la región.
Haz clic o desliza para comenzar la visita…
Adaptado al español por Ana Niño, Redactora en español para loveMONEY.
Un lugar idílico en un bosque noruego
Situada en pleno bosque de abetos, con un arroyo que lo atraviesa, un lago natural, una piscina y una antigua turbina hidráulica que usaba el padre de Margit-Kristine, cuesta imaginar un lugar más idílico para levantar una casa.
Y aunque esta impresionante vivienda, ubicada al norte de la ciudad de Kongsberg, puede parecer una maravilla arquitectónica para muchos, para Margit-Kristine, su marido Arnstein Norheim y sus hijos es, ante todo, un hogar familiar.
Trabajar la tierra
Esta granja tan poco convencional debe de parecer un sueño hecho realidad para Margit-Kristine, que heredó un terreno cerca de donde creció y pasó años pensando qué hacer con él.
Un día, ella y Arnstein descubrieron un espacio para eventos en Suecia llamado Uppgrenna Naturhus, que había construido un edificio dentro de un invernadero, y supieron que por fin habían encontrado la inspiración que buscaban.
Sponsored Content
Una idea ecológica toma forma
En realidad, la decisión fue sencilla: Margit-Kristine se dio cuenta de que pasaba cada vez más tiempo en el invernadero de su casa en Oslo, así que pensó:"¿por qué no combinar las dos cosas?".
Encargo entonces un invernadero de cristal de 12 metros de altura y casi 372 metros cuadrados, un modelo estándar de la empresa danesa Drivadan, y se puso manos a la obra.
Contruir un invernadero en un abrir y cerrar de ojos
Cuando Margit-Kristine invitó a la documentalista de YouTube Kirsten Dirksen a su casa para que conociera el hogar que había creado, casi se puede oír cómo se le cae la mandíbula cuando Margit-Kristine le cuenta que solo tardaron dos semanas en construirlo.
Kirsten tuvo la suerte de recibir una visita guiada por la vivienda —situada dentro de un invernadero— y de conocer de primera mano cómo este proyecto ha transformado la vida de toda la familia.
Valores familiares
Después de mudarse desde Oslo, la joven familia se alojó en la granja de la hermana de Margit-Kristine durante gran parte de la obra, pero participó activamente en la construcción.
Desde tender los cables hasta instalar los elegantes armarios de cocina rosa en la planta superior, la pareja trabajó sin descanso para dar personalidad a su hogar para todas las estaciones.
Sponsored Content
La buena vida
La casa cuenta con una amplia terraza bajo el techo del invernadero. Junto al comedor hay una cama con dosel de estilo contemporáneo, perfecta para dormir bajo las estrellas.
Debajo de la terraza se encuentran las habitaciones de los niños, un baño familiar y un espacio de oficina. En la planta superior está la suite privada de la pareja, una habitación de invitados y una segunda sala de estar.
Vivir la buena vida
El traslado de la familia a esta espectacular finca parece haber sido totalmente positivo.
Cuentan con un jardín interior y otro exterior, lo que les permite cultivar todas las frutas y verduras que necesitan. También tienen ganado que cuidar y, aun así, disfrutan de una casa totalmente moderna, de dos plantas y tan espaciosa como cualquier vivienda convencional construida fuera de un invernadero.
Del huerto al plato, todos los días
Dentro del invernadero, la familia cultiva frutas y verduras como higos, uvas, cítricos, cerezas, ciruelas y mucho más.
Margit-Kristine explica que su principal motivación para construir la casa fue poder alimentar a la familia incluso durante los duros inviernos noruegos y, con esta idea innovadora, lo ha conseguido. Ahora pueden disfrutar de comida del huerto al plato siempre que lo deseen.
Sponsored Content
Una bola de nieve invertida
Los inviernos en Noruega no son ninguna broma. “Este invierno tuvimos quizá metro y medio de nieve”, le contó Margit-Kristine a Kirsten.
El invernadero es muy resistente, explica, ya que está sostenido por una estructura de acero que le permite soportar el peso de la nieve. Y, según Margit-Kristine, cuando sale el sol, la nieve se desliza por sí sola, incluso si fuera hace mucho frío.
¿Te gusta? Haz clic en el botón "Me gusta" de arriba. Y haz clic en el botón "Seguir" de arriba para leer más historias interesantes de loveMONEY.
En armonía con el medio ambiente
Aunque en Noruega hay zonas urbanizadas, Margit-Kristine dice que son muy flexibles y que no tuvo ningún problema para que le aprobaran sus planes especialmente porque no hay nadie más viviendo en esta zona.
"Aquí no hay vecinos ni nadie que se queje", menciona, "sería difícil si estuvieras en la ciudad o en una zona más urbana".
Destinados a estar juntos
Sin embargo, esa no fue la única razón por la que la aprobación resultó tan sencilla: la estética que Margit-Kristine eligió para el interior de la casa encaja perfectamente con el entorno.
Utiliza la misma madera roja noruega que otras casas de la zona, pero con la incorporación del invernadero, la vivienda familiar es considerablemente más grande que la mayoría.
Sponsored Content
Vida fluida entre el interior y el exterior
Al entrar en esta preciosa casa, queda claro que los límites entre el interior y el exterior de la vivienda principal se desdibujan.
Cuenta con todas las comodidades de un hogar familiar, incluida una luminosa cocina-comedor de planta abierta y una pared repleta de estanterías, pero todo parece estar diseñado para integrarse de forma natural con el entorno.
La comida… Qué delicia
Cuando Margit-Kristine cocina, solo tiene que salir por la puerta abierta de la cocina para recoger fruta madura o hierbas frescas y añadirlas a sus platos, lo que se traduce en uno de los índices de kilometraje alimentario —la distancia que recorren los alimentos desde su origen hasta el plato— más bajos que hemos visto nunca.
Lo más importante es que los alimentos que normalmente no se cultivan en Noruega y que tendrían que importarse de países tropicales crecen muy bien aquí, lo que reduce enormemente la huella de carbono de la familia.
Productos globales cultivados en casa
De hecho, las condiciones de cultivo dentro del invernadero son tan buenas que, según Margit-Kristine, hace demasiado calor para muchas de las plantas autóctonas de Noruega, que prefiere cultivar en el exterior.
En cambio, el calor interior resulta ideal para variedades que normalmente no crecerían en el país, como esta melisa (en la imagen), conocida por sus múltiples beneficios para la salud.
Sponsored Content
Todo crece bien
También es sorprendente lo bien que se han adaptado todos los árboles y plantas que crecen aquí en tan pocos años, lo que demuestra el maravilloso entorno que ha creado Margit-Kristine para el cultivo.
De hecho, le dijo a Kirsten que todo crece tan bien que pasa mucho tiempo podando.
Compostaje natural
Con tantos productos cultivados en casa, Margit-Kristine deja que la naturaleza siga su curso y composta todo en el propio terreno. “Por ejemplo, cuando caen las hojas en invierno, las dejo en el suelo”, explica. Lo mismo hace con la fruta podrida que no se puede cosechar.
Además, utiliza el estiércol de los animales de su finca y de la de su cuñada como fertilizante natural.
Se acerca el invierno
El invierno en Noruega puede parecer largo, pero incluso en los días más fríos, con temperaturas mínimas de –5 °C, el interior del invernadero alcanza los 20 °C. Margit-Kristine asegura que ver la nieve fuera mientras los árboles de dentro conservan sus hojas es algo mágico.
En verano, cuando el calor aprieta, el techo de cristal se abre para refrescar el ambiente. Este sistema de control térmico integrado permite que los niños jueguen felices en la naturaleza incluso en pleno invierno.
Sponsored Content
Una casa para todas las estaciones
Margit-Kristine le contó a Kirsten que una de las cosas que más le gusta de su casa es cómo se adapta a los cambios de temperatura exterior. “El invernadero es un lugar muy especial y cambia mucho a lo largo del año”, afirma.
Y aunque todavía no ha logrado su objetivo de cultivar suficientes frutas y verduras para autoabastecerse todo el año, está cerca de conseguirlo. “No necesitamos ir a las tiendas, aquí tenemos todo”, le dijo a Kirsten.
Vida interior y exterior
Y aunque el invernadero se ha construido con integridad para soportar todo lo que el invierno noruego puede arrojarle, esta construcción tan bien pensada continúa en el interior.
El suelo del salón de conciertos, por ejemplo, está recubierto de microcemento para que sea lo suficientemente resistente como para que la hija de Margit-Kristine pueda montar a caballo… algo que, como vemos, hace con frecuencia.
Aprovechar la ubicación
Además de reducir los gastos en alimentación, la familia ha disminuido drásticamente los costes de calefacción, ya que la casa está bien aislada y todas las ventanas dan al norte y al oeste, las orientaciones más frescas. Gracias a ello, pueden abrirlas en verano y evitar el uso del costoso aire acondicionado.
Sponsored Content
Origen de los alimentos garantizado
Además de cultivar sus propios alimentos, la familia también cría ovejas. “Tenemos comida por todas partes, y para mí es importante que los niños participen y comprendan el trabajo que conlleva conseguirla”, le contó a Kirsten.
Si quieres ver más de su vida en plena naturaleza, puedes seguir a Margit-Kristine en Instagram.
¿Te gusta? Haz clic en el botón "Me gusta" arriba. Y haz clic en el botón "Seguir" arriba para leer más historias fantásticas de loveMONEY.
Comments
Be the first to comment
Do you want to comment on this article? You need to be signed in for this feature