De ruina calcinada a obra maestra: El increíble renacer de esta mansión victoriana
La casa con la que Oscar Wilde hubiera soñado
Situada en Georgia, Estados Unidos, la casa Foster-Thomason-Miller fue en su época la finca de campo más elegante de la región. Su exquisita arquitectura victoriana, impregnada del espíritu estético de Oscar Wilde, la convirtió en un verdadero icono local.
Pero en 2001, un incendio redujo a ruinas esta joya histórica y quedó abandonada durante años… hasta ahora. Contra todo pronóstico, la propiedad ha sido restaurada y vuelve a brillar con todo su esplendor.
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Adaptado al español por Alba Mora Antoja, Redactora en Español para loveMONEY.
Un homenaje al esteticismo
El fotógrafo Leland Kent, de Abandoned Southeast, capturó el exterior y el interior de la casa, dañados por el fuego, en 2016. Eso fue tres años antes de que comenzaran las renovaciones. Incluso estando abandonada, la hermosa arquitectura de la casa seguía brillando.
La propiedad de cinco dormitorios fue construida en 1883 para Legare H. Foster, un joven ambicioso que heredó una fortuna. Cautivado por el esteticismo, un movimiento artístico europeo que valoraba la belleza por encima de todo, Foster adquirió un terreno en la calle principal de Madison en 1882. Se propuso crear la casa definitiva basada en esta filosofía.
Inspirado en Oscar Wilde
En gran medida, Foster se inspiró en una conferencia "La casa hermosa" que el gran literato irlandés Oscar Wilde impartió en Atlanta a principios de 1882. Wilde, uno de los principales impulsores del movimiento, era un defensor del arte por el arte, la idea de que el arte no debe juzgarse por nada más que sus cualidades estéticas.
Foster contrató al maestro artesano Daniel Townes para diseñar la casa, que se construyó sobre los cimientos del Georgia Female College, una institución pionera destruida por un incendio en 1880.
El joven visionario no escatimó en gastos para dotar a la propiedad de numerosos elementos decorativos y, una vez terminada, la casa fue considerada una de las más elegantes de Georgia.
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Atención al detalle
Con una superficie de casi 560 metros cuadrados, el diseño del arquitecto Townes combina el esteticismo victoriano con los estilos Reina Ana, neogótico e italianizante.
Desde el vestíbulo de entrada (en la foto) hasta los dormitorios, el diseño original de la casa incorporaba muchos de los principios defendidos por Wilde, cuyos vestigios aún eran visibles tras el incendio.
La casa está llena de delicados motivos florales estampados en los techos, armarios tallados de forma ornamentada, deslumbrantes cristales grabados, detalles chapados en oro y los azulejos de cerámica más finos que puedas imaginar.
Grandiosidad venida a menos
Como se puede ver desde este ángulo del vestíbulo, la casa había vivido tiempos mejores cuando Leland Kent la fotografió. Aun así, muchas de sus características de diseño seguían intactas, aunque no en las mejores condiciones.
Sin duda, decorar los suntuosos interiores no fue barato. Tras invertir toda su fortuna en la propiedad, Foster acabó en bancarrota y se vio obligado a vender la impresionante casa en 1889.
Entre tanto destrozo, había algunas joyas que podían rescatarse…
Increíbles elementos de época
En 2016, los escombros cubrían el suelo y las paredes estaban descascarilladas, pero la escalera original de nogal estaba intacta. De hecho, es ahora una pieza central muy apreciada de la casa tras su renovación. Fíjate en la balaustrada ornamentada al pie de la escalera y en el elegante marco dorado de la pared.
La querida casa de Foster pasó a manos de Robert Usher Thomason, quien modificó la combinación de colores del interior y mandó repintar el exterior. En 1916, año de la muerte de Thomason, se instalaron la fontanería y la electricidad. La casa siguió perteneciendo a su familia hasta finales de los años setenta.
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Salón imperfecto
Cuando Leland Kent fotografió el salón, la imponente chimenea con su marco de madera bellamente tallada y azulejos victorianos aún ocupaba un lugar destacado. Las hermosas ventanas de guillotina, que iban del suelo al techo, también estaban notablemente intactas.
No es difícil imaginar la luz del sol de la tarde bañando este espacio de recepción con un resplandor dorado en los días de esplendor de la casa.
Arreglos necesarios
Sin embargo, el techo derruido sin duda requirió mucho trabajo para arreglarlo. Los delicados motivos florales y de hojas que decoraban el techo habían desaparecido y se había abierto un agujero enorme, lo que había provocado que el diseño se desprendiera.
Mientras tanto, la suntuosa combinación de colores amarillos de la habitación se había convertido en un marrón ahumado y el suelo de parqué pedía a gritos un buen lijado y pulido.
Un diamante en bruto
En el que fuera un gran comedor, el suelo de madera noble estaba polvoriento y desgastado, pero no parecía que fuera a costar mucho trabajo revitalizarlo. Sorprendentemente, la lámpara de la habitación se había mantenido intacta, a diferencia de la del salón.
La chimenea, que por cierto es una de las ocho que hay en la casa, también estaba en sorprendentemente buen estado.
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Cerámicas elaboradas
Este primer plano de la repisa de la chimenea muestra los azulejos en todo su esplendor. Estas bellezas de cerámica fueron producidas por la famosa fábrica de cerámica inglesa Minton e ilustran los poemas de las cuatro estaciones del autor escocés James Thomson.
Curiosamente, Oscar Wilde incluyó los poemas en una lista de "libros que no hay que leer", aunque con una buena dosis de sarcasmo.
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Renovación delicada
En 1978, la casa fue vendida a Richard y Marcia Miller, quienes se embarcaron en una amplia renovación. Los Miller pasaron varios años restaurando la propiedad para devolverle su antiguo esplendor, llenando cuidadosamente su hogar con muebles y accesorios antiguos del movimiento estético.
La sensible restauración de los Miller fue elogiada por los expertos. En 1986, la pareja recibió un prestigioso premio del Georgia Trust for Historic Preservation por su meticuloso proyecto.
Trágico acontecimiento
La tragedia se desató en 2001, cuando un incendio destruyó la cocina y causó graves daños por humo y agua en el resto de la propiedad.
Aunque el incendio destruyó gran parte del trabajo de los Miller, en 2016 aún se podían apreciar restos de la renovación. La biblioteca estaba en muy buen estado, teniendo en cuenta las circunstancias, incluida su gran chimenea de azulejos verdes.
El techo estaba en aún mejor estado, con un impresionante fresco pintado. Los daños causados por el humo y el agua parecían mucho menos graves en esta habitación.
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Cambio de manos
De hecho, la combinación de colores verdes de la habitación aún era evidente y sus armarios empotrados, fabricados con nogal de la más alta calidad, al igual que el resto de los accesorios de madera de la casa, parecían intactos y listos para volver a llenarse de libros.
Poco después del incendio, los Miller, que debían de estar desconsolados, vendieron la propiedad al prominente empresario de Kansas Von Friesen y a su esposa Christy.
Congelada en el tiempo
Los Friesen intentaron sin éxito convertir la casa en un bed and breakfast. Se enzarzaron en una larga batalla con el alcalde, el ayuntamiento y la comunidad local por los planes de construir una gran urbanización en los terrenos de la propiedad patrimonial. Mientras tanto, la casa permaneció vacía y en un lamentable estado de abandono.
En su configuración original, la casa tenía dos baños, el primero de los cuales no parecía muy acogedor cuando Leland Kent visitó la propiedad. Sin embargo, el inodoro, los lavabos, los marcos de las ventanas y las pintorescas contraventanas estaban en relativamente buen estado, ya que habían escapado de lo peor de las llamas.
Baño ennegrecido
Por desgracia, no se puede decir lo mismo del segundo cuarto de baño, más pequeño. El fuego parecía haber arrasado esta estancia, que habría necesitado una reforma integral para volver a ser habitable. Los paneles de madera y las estanterías habían quedado carbonizados y completamente ennegrecidos por las llamas.
Todavía no has visto lo peor…
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Cocina carbonizada
No hay duda de dónde se inició el incendio. La cocina seguía en pie a pesar de estar completamente carbonizada, aunque probablemente haya sido necesario sustituir todos los armarios y otros elementos de madera. Si miras de cerca, puedes distinguir la isla y los intrincados arcos de soporte.
Propiedad en peligro
La organización Georgia Trust for Historic Preservation incluyó la propiedad en su lista de "Lugares en peligro" de 2018, lo que aumentó la visibilidad de la casa y atrajo la atención de los conservacionistas.
Los Friesen también ofrecieron vender la casa a la organización sin ánimo de lucro Madison-Morgan Conservancy, una propuesta que la organización de Georgia aceptó de inmediato.
Reto de conservación
Luego, Madison-Morgan Conservancy llevó a cabo trabajos para estabilizar la estructura de la casa y prepararla para su venta a un comprador privado.
La casa se puso a la venta en 2018 a través de Lewis & Redwine por $440.000 (404.000 €). Tras ocho meses en el mercado, la casa fue comprada y comenzó un nuevo capítulo. La propiedad se vendió con la condición de que el nuevo propietario restaurara el exterior y el interior con un nivel de calidad exigente.
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Nuevos propietarios
Los compradores fueron David y Elizabeth Minnix, una pareja de Atlanta comprometida con conservarla. La tatarabuela de David Minnix fue estudiante del Georgia Female College, cuyos cimientos aún se conservan bajo la casa.
Los Minnix tenían experiencia en la restauración de proyectos patrimoniales y eran los compradores perfectos para devolver la vida a la casa, junto con un ejército de artesanos, arquitectos, diseñadores y conservacionistas.
Por suerte, la casa está incluida en el Registro Nacional de Lugares Históricos y puede acogerse a generosas desgravaciones fiscales y otros incentivos económicos, lo que habría ayudado a reducir considerablemente los costes de la pareja.
Resurgiendo de sus cenizas
Aunque el camino hacia la renovación fue sin duda largo y arduo, este lugar emblemático de la zona ha recuperado ahora su antiguo esplendor y se ha conservado para las generaciones venideras. Se han restaurado los vibrantes colores de su exterior y vuelve a ser un hogar lleno de vida.
No todas las casas abandonadas tienen un final feliz, pero nos alegra que esta joya arquitectónica haya resurgido de sus cenizas.
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