¿Quién controla de verdad las mayores fortunas del mundo hispanoparlante? En este ranking no encontrarás a empresarios individuales, por muy ricos que sean —como los magnates tecnológicos o los fundadores de grandes plataformas digitales—. Aquí hablamos de familias, clanes que han levantado auténticos imperios generación tras generación: desde la moda hasta la minería, pasando por supermercados, telecomunicaciones y bancos.
Según datos actualizados en septiembre de 2025 de Forbes —la revista económica más influyente en el seguimiento de grandes patrimonios— y un especial de los más ricos de España publicado en febrero de 2025 de El Mundo, estas 19 familias manejan fortunas tan grandes que incluso superan el PIB de varios países pequeños.
Algunos de sus apellidos te sonarán porque aparecen cada año en la prensa económica. Otros, en cambio, quizá te sorprendan: han amasado su riqueza lejos de los focos y del ruido mediático.
La galería empieza con clanes que “apenas” superan los 3.500 millones de euros y culmina con la familia más poderosa de todas. Haz clic o desplázate para descubrir cómo se mueve el dinero en el mundo hispano.
Todas las cantidades están en euros. Las cifras son conversiones aproximadas que podrían cambiar.
Empezamos con apellido Pérez Companc: uno de los más reconocidos en el panorama económico argentino. Su fortuna comenzó en el sector energético con Pecom, un conglomerado que fue clave en el desarrollo petrolero y gasífero del país. Con la venta de esos activos a Petrobras en los años 90, la familia se reorientó hacia la alimentación a través de Molinos Río de la Plata, uno de los gigantes de la industria agroalimentaria argentina.
Según Forbes Argentina y La Nación, su patrimonio ronda los 3.600 millones de euros, lo que los coloca entre los clanes más influyentes de Sudamérica, aunque estén en el puesto más bajo de la lista. El patriarca Gregorio “Goyo” Pérez Companc fue conocido por su bajo perfil, mientras que su hija María Inés impulsa proyectos filantrópicos y culturales, y su hijo Luis (en la imagen) se ha hecho famoso como piloto de rally internacional. Un clan que combina negocios, deporte y compromiso social en partes iguales.
La familia Paulmann cimentó su fortuna con Cencosud, el gigante del retail que fundó el empresario de origen alemán Horst Paulmann (a la derecha en la imagen), apodado en vida el “rey de los malls (centros comerciales)” en Chile, y su legado arquitectónico incluye la Gran Torre Santiago, el rascacielos más alto de Sudamérica, que se ha convertido en símbolo del poder económico de la familia.
Este grupo opera supermercados, centros comerciales y tiendas por departamento en toda América Latina, con fuerte presencia en Chile, Argentina, Perú, Brasil y Colombia.
Según Forbes Chile, el patrimonio familiar asciende a unos 4.200 millones de euros. Tras la muerte de Horst en 2022, sus hijos Heike (a la izquierda en la imagen), Manfred y Peter asumieron el control del conglomerado, continuando la expansión internacional y manteniendo la influencia del clan en la economía regional.
México llega con la familia Salinas Pliego, cuyo apellido es sinónimo de poder mediático y financiero. Su fortuna se concentra en el Grupo Salinas, un conglomerado que controla TV Azteca, la segunda cadena de televisión más grande del país; Elektra, una cadena de tiendas especializadas en electrodomésticos y créditos de consumo; y Banco Azteca, que ofrece servicios financieros populares a millones de mexicanos. También participan en telecomunicaciones y plataformas digitales.
Según Forbes, el patrimonio familiar asciende a 4.700 millones de euros. Al frente está Ricardo Salinas Pliego (en la imagen, al centro), un empresario que se autodefine como outsider: polémico por su estilo directo, su enfrentamiento con políticos y periodistas y sus declaraciones incendiarias en redes sociales, donde cuenta con millones de seguidores.
Más allá de Ricardo, otros miembros de la familia han estado vinculados a las operaciones del grupo, aunque ninguno ha alcanzado su protagonismo mediático. El contraste entre el imperio que gestiona —que llega a los hogares de las clases populares a través de Elektra y Banco Azteca— y su estilo de vida de multimillonario ha alimentado tanto admiración como críticas.
España se inaugura el ranking con la familia Entrecanales, propietaria de Acciona, uno de los gigantes mundiales de la infraestructura, la energía renovable y la gestión del agua. Fundada en 1931, la compañía ha sido clave en la modernización de la obra pública en España y se ha expandido a más de 40 países.
Según El Mundo, su fortuna asciende a unos 5.000 millones de euros y su influencia es enorme: Acciona fue pionera en apostar por la energía eólica en España y hoy es referente internacional en sostenibilidad.
El presidente, José Manuel Entrecanales, ha impulsado la Fundación Acciona Microenergía, que lleva electricidad renovable a comunidades rurales, además de apoyar proyectos culturales como la Bienal de Arte de Venecia. La nueva generación también empieza a asomar: su hija, Clotilde Entrecanales (en la imagen con su padre), ha estado vinculada a proyectos culturales y de sostenibilidad apoyados por la familia, reforzando la idea de un legado que trasciende los negocios. Finalmente, su primo Juan Ignacio ocupa la vicepresidencia de la Fundación Acciona, asegurando la continuidad de un clan que mezcla negocio, sostenibilidad y mecenazgo.
La familia Sigman-Gold levantó su fortuna a partir de Insud Pharma, la multinacional fundada en los años 70 por el médico Hugo Sigman y la bioquímica Silvia Gold (ambos en la imagen). Lo que empezó como un proyecto farmacéutico se transformó en un conglomerado global que hoy opera en más de 40 países y que abarca biotecnología, salud animal, agroindustria y hasta producción cultural.
Según Forbes Argentina y La Nación, su patrimonio asciende a unos 5.400 millones de euros, lo que la convierte en la familia argentina mejor posicionada en esta lista. Durante la pandemia de 2020, el grupo Insud alcanzó gran notoriedad al producir en Argentina el principio activo de la vacuna de AstraZeneca contra la COVID-19.
Además de dirigir laboratorios y campos de soja, la familia también invierte en el cine argentino. El secreto de sus ojos (ganadora del Óscar en 2010) fue una de las películas apoyadas por sus productoras, confirmando que los Sigman-Gold son capaces de moverse con soltura entre jeringuillas, tractores y alfombras rojas.
Volvemos a España con la familia Riberas, dueña de Gestamp, uno de los mayores fabricantes de componentes de automoción del mundo. La empresa, fundada en 1997, suministra piezas a gigantes como Volkswagen, Renault y Ford y se ha convertido en un referente de la industria española en más de 20 países.
Según El Mundo —uno de los principales diarios generalistas de España con una sección económica de referencia—, la fortuna familiar asciende a unos 5.800 millones de euros, lo que, sorprendentemente, la convierte en la familia española que aparece más abajo en este ranking.
Al frente del grupo están los hermanos Francisco José (en la imagen) y Jon Riberas, que han llevado la compañía a cotizar en Bolsa y a liderar la transición hacia un sector más sostenible. Además de Gestamp, los Riberas controlan Gonvarri Industries, dedicada al acero y la energía renovable, lo que refuerza su papel como una de las familias industriales más influyentes de España.
Seguimos en España con la familia March, uno de los clanes financieros más poderosos del país. Su fortuna se gestó en Mallorca en el siglo XX con Juan March Ordinas, apodado “el banquero de Franco”, y se consolidó a través de Banca March y la sociedad de inversión Corporación Financiera Alba.
Según El Mundo, el patrimonio familiar ronda los 6.000 millones de euros (7.000 millones de dólares). Hoy, la tercera y cuarta generación mantiene el control del banco: Juan March de la Lastra (a la izquierda en la imagen) ejerce como presidente de Banca March, mientras que su padre, Carlos March Delgado (a la derecha), lidera Corporación Financiera Alba, asegurando la continuidad del clan como referencia en banca privada e inversiones en grandes compañías españolas.
Además del negocio financiero, los March son conocidos por la Fundación Juan March, una de las instituciones culturales más prestigiosas de España, con museos y programas de apoyo al arte y la música.
En el mapa de las grandes fortunas mexicanas no puede faltar la familia Aramburuzabala, heredera del legado cervecero de Grupo Modelo, la histórica compañía fundada en 1925 en Ciudad de México por el empresario leonés Pablo Díez Fernández. Décadas más tarde, su hijo Pablo Aramburuzabala Ocaranza consolidó la participación familiar en el grupo. Tras su muerte, María Asunción (en la imagen junto a su exesposo Tony Garza) tomó las riendas del patrimonio con apenas 32 años y se convirtió en una de las mujeres más influyentes de América Latina.
Con la venta del Grupo Modelo a Anheuser-Busch InBev en 2013 por unos 17.000 millones de euros, la fortuna familiar se diversificó a través de Tresalia Capital, el fondo de inversión que María Asunción dirige desde 1996. Hoy el portafolio incluye participaciones en compañías internacionales como Tory Burch, Casper y Coty Inc., esta última en el sector de la cosmética, donde además forma parte del consejo de administración.
Según Forbes, la fortuna de la familia se estima en unos 7.600 millones de euros, lo que coloca a Aramburuzabala en el puesto 378 a nivel mundial y la convierte en una de las pocas mujeres que lideran un clan de este calibre en el mundo hispano.
Y volvemos a la península ibérica con la familia Puig, un apellido ligado al lujo, la moda y las fragancias. El grupo, fundado en Barcelona en 1914 por Antonio Puig, se ha convertido en un gigante internacional de la perfumería y la cosmética, con marcas propias y licencias de casas tan reconocidas como Carolina Herrera, Paco Rabanne o Jean Paul Gaultier.
Según Bloomberg Línea —una plataforma especializada en economía y finanzas en América Latina— y El Mundo, su fortuna alcanza los 9.000 millones de euros. Al frente de la compañía está la tercera generación, con Marc Puig (cuarto de izquierda a derecha en la imagen) como presidente y consejero delegado. Junto a él destacan sus primos Manuel Puig Rocha (segundo en la imagen de izquierda a derecha), vicepresidente del grupo, y José Puig Rocha, responsable de innovación y estrategia.
Puig no solo fabrica perfumes de lujo, también está detrás del éxito del maquillaje de alta gama con Charlotte Tilbury, una marca británica que ha conquistado a celebridades como Penélope Cruz, Salma Hayek, Kate Moss, Kim Kardashian y Dua Lipa, consolidando aún más el glamour internacional del clan.
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Empezamos el top 10 con una familia española empatada en el noveno puesto. El apellido Daurella está indisolublemente ligado a la historia de Coca-Cola en España. La familia controla una parte mayoritaria de Coca-Cola Europacific Partners, el mayor embotellador independiente de la marca en el mundo, con operaciones que abarcan Europa, Asia y el Pacífico.
Según El Mundo, su fortuna alcanza los 9.400 millones de euros. Al frente del grupo está Sol Daurella Comadrán (en la imagen), actual presidenta de Coca-Cola Europacific Partners y el rostro más visible del clan por su papel en los consejos de administración internacionales y por figurar en rankings como una de las mujeres más poderosas de España.
El vínculo de los Daurella con Coca-Cola se remonta a 1951, cuando obtuvieron la primera licencia para embotellar y distribuir la bebida en España. Desde entonces, su imperio ha crecido hasta convertirse en un pilar de la marca a nivel mundial.
Los contendores de los Daurella vienen desde Colombia, con su primera entrada en el ranking. La familia Gilinski, de ascendencia lituana, es uno de los clanes más poderosos de Sudamérica gracias a su imperio en la banca, los medios y la alimentación. Su historia comenzó con el patriarca Isaac Gilinski Sragowicz, pero el gran salto lo dio su hijo Jaime Gilinski Bacal (abajo a la derecha en la imagen), considerado uno de los empresarios más influyentes del país.
Según Forbes Colombia, la fortuna familiar asciende a unos 9.400 millones de euros. Bajo el liderazgo de Jaime y de sus hijos Gabriel (a la izquierda en la imagen) y Benjamín (a la derecha en la imagen), los Gilinski controlan el Banco GNB Sudameris, la revista Semana —una de las publicaciones políticas y de investigación más influyentes de Colombia— y, más recientemente, adquirieron una participación estratégica en Grupo Nutresa, líder en alimentos de la región.
Esta familia colombiana protagonizó la llamada OPA Gilinski, una serie de ofertas públicas de adquisición lanzadas entre 2021 y 2022 para tomar el control de varias de las empresas más grandes de Colombia, entre ellas Nutresa y el Grupo Sura. Estas maniobras financieras, inéditas por su magnitud en el país, sacudieron el panorama empresarial y consolidaron a los Gilinski como protagonistas indiscutibles del poder económico colombiano.
Entramos en terreno familiar para los españoles: la familia Roig, dueña de Mercadona, la cadena de supermercados que ha cambiado la forma de hacer la compra en el país. Con más de 1.600 tiendas y una cuota de mercado superior al 25%, es la líder de la distribución alimentaria en España.
Según El Mundo, la fortuna del clan asciende a 12.250 millones de euros. Al frente está Juan Roig (a la izquierda en la imagen), presidente de Mercadona y figura empresarial de referencia, conocido por su apuesta en innovación logística y digital. Junto a él destaca su mujer, Hortensia Herrero (a la derecha en la imagen), vicepresidenta de la compañía y gran mecenas cultural en Valencia, responsable de restauraciones emblemáticas como la Iglesia de San Nicolás y el Colegio del Arte Mayor de la Seda, además de haber inaugurado en 2023 el Centre d’Art Hortensia Herrero, que reúne obras de artistas contemporáneos de prestigio internacional.
Mercadona se ha convertido también en un fenómeno social. Sus productos de marca blanca generan auténticas legiones de fans —desde el hummus hasta las cremas faciales—, y cada novedad provoca debate en redes sociales. Incluso se han creado memes y comunidades online en torno a la cadena, lo que demuestra que el supermercado de los Roig marca tendencias no solo en el consumo, sino también en la cultura popular española.
Desde Colombia llega la familia Santo Domingo, uno de los clanes empresariales más antiguos y poderosos de América Latina. Su fortuna se forjó en la industria cervecera con Bavaria, vendida en 2005 a la multinacional sudafricana SABMiller en una operación de más de 6.500 millones de euros. Una década más tarde, cuando SABMiller fue adquirida por AB InBev, la multinacional belga-brasileña líder mundial de la cerveza, los Santo Domingo se convirtieron en accionistas relevantes del mayor grupo cervecero del planeta.
Según Portafolio —un diario económico colombiano de referencia, especializado en negocios, finanzas y mercados—, su patrimonio asciende a 12.300 millones de euros, lo que convierte a los Santo Domingo en la familia colombiana mejor posicionada en este ranking.
Tras el fallecimiento del patriarca Julio Mario Santo Domingo en 2011, el liderazgo recayó en sus hijos: Alejandro Santo Domingo (a la derecha en la imagen), figura principal del holding Valorem y uno de los empresarios más influyentes del país; y Andrés Santo Domingo, más vinculado al arte, la música y la filantropía.
Como si fuera poco, la nieta del patriarca, Tatiana Santo Domingo (a la izquierda en la imagen), está casada con Andrea Casiraghi (en el centro), hijo de la princesa Carolina de Mónaco. Esta alianza con una familia real europea situó al clan colombiano en el exclusivo círculo de la jet set internacional.
Vamos un poco al norte para aterrizar en México con la familia Baillères, uno de los clanes más influyentes del país. Su fortuna se concentra en Grupo BAL, un conglomerado que abarca la minería a través de Peñoles, los seguros con Grupo Nacional Provincial, las pensiones mediante Profuturo y el comercio de lujo gracias a Palacio de Hierro.
Según Forbes México, su patrimonio ronda los 12.500 millones de euros. El patriarca Alberto Baillères González (a la izquierda en la imagen), conocido como “el rey de la plata”, falleció en 2022, dejando la presidencia del grupo a su hijo Alejandro Baillères Gual (a la derecha en la imagen), quien hoy lidera la diversificación y modernización del holding.
Palacio de Hierro, el buque insignia del grupo en el comercio minorista, es una cadena mexicana de grandes almacenes de lujo comparable a El Corte Inglés en España, aunque mucho más enfocada al sector premium. Su famoso lema publicitario “Soy totalmente Palacio” marcó un antes y un después en la cultura popular mexicana.
Vamos a la penúltima entrada española de este ranking, lo que da una idea de hasta dónde han llegado algunos clanes ibéricos en el mapa global de la riqueza. La familia Del Pino es la dueña de Ferrovial, la multinacional de infraestructuras fundada en 1952 por Rafael del Pino Moreno.
Según El Mundo, su patrimonio alcanza los 14.350 millones de euros. Hoy, el timón está en manos de Rafael del Pino y Calvo-Sotelo (en la imagen), uno de los hijos del fundador, que ha convertido a Ferrovial en un gigante presente en más de 15 países, con activos estratégicos como autopistas y aeropuertos (incluido Heathrow, en Londres).
Y es que el apellido Del Pino no solo está ligado al negocio de la construcción. La familia también ha sido protagonista en el debate público español, sobre todo tras el anuncio de trasladar la sede social de Ferrovial a Países Bajos en 2023. La decisión desató un intenso debate político y mediático: desde el Gobierno se acusó a la empresa de “fuga fiscal”, mientras que Ferrovial defendió la mudanza como una estrategia para facilitar su cotización en la Bolsa de Nueva York y reforzar su competitividad internacional.
Nos acercamos al podio con la familia Fontbona-Luksic, que se ha consolidado como el clan más rico de Chile y uno de los más influyentes de América Latina. Su fortuna se originó con Andrónico Luksic Abaroa (tercero de izquierda a derecha en la imagen), inmigrante croata que levantó un imperio en la minería y la banca. Tras su muerte en 2005, la gestión pasó a su viuda, Iris Fontbona (cuarta en la imagen), y a sus hijos Jean-Paul (sexto en la imagen), Andrónico y Guillermo Luksic.
Según Forbes, el patrimonio familiar asciende a unos 31.100 millones de euros. A través del holding Quiñenco, controlan intereses en minería con Antofagasta plc, uno de los mayores productores de cobre del mundo; en el sector financiero con el Banco de Chile; en energía; y en bebidas gracias a su participación en CCU, la principal cervecera del país.
Iris Fontbona es considerada la mujer más rica de América Latina y una de las pocas viudas que transformaron una herencia en un emporio aún mayor. Bajo su liderazgo, los Luksic no solo han multiplicado sus negocios, sino que también han impulsado iniciativas filantrópicas. Durante la pandemia de 2020 realizaron una de las mayores donaciones privadas de Chile —unos 5 millones de dólares para respiradores y equipos médicos— y hoy canalizan su labor social a través de la Fundación Luksic, centrada en educación y emprendimiento.
El podio empieza con la familia Larrea, protagonista indiscutible de la minería en América Latina. Su emporio gira en torno a Grupo México, fundado por Jorge Larrea Ortega y hoy dirigido por su hijo Germán Larrea Mota-Velasco (en la imagen), conocido en la prensa financiera como “el rey del cobre” por liderar uno de los mayores productores de este metal en el mundo.
Según Forbes México, el patrimonio familiar asciende a 37.000 millones de euros. Además de Germán, su hermana Blanca Larrea de González y otros herederos participan en el conglomerado, que también controla el sector ferroviario a través de Ferromex y tiene intereses en energía e infraestructuras.
Pese a manejar un imperio global, Germán Larrea cultiva un perfil extremadamente discreto —apenas se deja ver en público—, lo que ha alimentado un halo de misterio alrededor de la familia.
Nos acercamos a la cima con un apellido que es sinónimo de poder en América Latina: la familia Slim Helú. A lo largo de la última década, Carlos Slim Helú (en la imagen) ha ostentado en varias ocasiones el título de hombre más rico del mundo según Forbes. En la lista más reciente ocupa el puesto 18 a nivel global y sigue siendo el mexicano más rico de todos. La familia cuenta con un patrimonio estimado en 89.300 millones de euros.
Su emporio, Grupo Carso, abarca telecomunicaciones, energía, construcción, comercio minorista, salud y bienes raíces. La joya de la corona es América Móvil, la mayor operadora de telecomunicaciones de Latinoamérica, presente en más de 18 países y con marcas tan reconocidas como Telcel en México o Claro en Sudamérica. El clan participa de forma activa en la gestión: sus hijos Carlos, Marco Antonio, Patrick y Johanna Slim Domit dirigen divisiones estratégicas del grupo, mientras que su yerno, el arquitecto Fernando Romero, diseñó el icónico Museo Soumaya en Ciudad de México, un símbolo cultural de la familia.
El museo alberga la colección ecléctica de arte de Slim, con más de 60.000 piezas que incluyen esculturas de Rodin y pinturas de Salvador Dalí, además de obras de maestros europeos como El Greco, Tintoretto, Van Gogh y Monet. Se considera una de las colecciones privadas más completas y visitadas de América Latina.
Coronamos el ranking con la familia Ortega, cuyo patrimonio conjunto supera los 119.000 millones de euros, lo que la convierte no solo en la más rica de España, sino en una de las más poderosas del mundo. Según Forbes España, Amancio Ortega (a la izquierda en la imagen) ha ocupado en varias ocasiones el top 10 global de millonarios.
El imperio se cimenta sobre Inditex, creado en 1985 por Amancio Ortega junto a su primera esposa, Rosalía Mera, tras abrir en 1975 la primera tienda Zara en A Coruña. De aquel modesto inicio nació el modelo de fast fashion que revolucionó la moda global. Hoy Inditex es dueño de marcas de ropa internacionales como Zara, Massimo Dutti, Pull&Bear y Bershka.
La gestión actual recae en su hija Marta Ortega Pérez (a la derecha en la imagen), presidenta de Inditex desde 2022, mientras que su otra hija, Sandra Ortega Mera —heredera de Rosalía Mera— es considerada la mujer más rica de España, con una fortuna estimada en más de 9.000 millones de euros según Forbes, gracias a su participación en Inditex y en empresas de biotecnología como PharmaMar.
Más allá de la moda, los Ortega han diversificado su riqueza a través de Pontegadea, el holding inversor fundado en 2001 que gestiona su portafolio inmobiliario y participa en energías renovables. Según Expansión, esta cartera supera los 15.000 millones de euros e incluye edificios emblemáticos en ciudades como Londres, Nueva York, Chicago y Madrid.
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