Receloso de su intimidad y con el deseo de evitar el escrutinio de la vida pública, hay un miembro de la realeza británica no tan conocido como algunos de sus hermanos. Se trata del príncipe Eduardo, duque de Edimburgo y el hijo menor de la fallecida reina Isabel II.
Pese a ser conocido como el miembro más discreto de la realeza británica, tanto él como su esposa Sofía no han dudado en representar a la familia real británica cuando el rey Carlos III y Kate Middleton han desaparecido de la escena por problemas de salud.
Haz clic o desliza para conocer dónde vive el príncipe Eduardo y su familia.
Adaptado al español por Alba Mora Antoja, Redactora en Español para loveMONEY.
Eduardo, el hijo menor de la difunta reina Isabel II y el príncipe Felipe, nació 16 años después que su hermano mayor, el rey Carlos III. Así, siempre ha sido el benjamín del clan Windsor. Ahora, ha heredado el título de su padre, el duque de Edimburgo.
Es el único de los hijos de la reina que no se ha divorciado. Lleva 25 años felizmente casado con Sofía Rhys-Jones. Junto con su esposa, el príncipe Eduardo ha demostrado ser uno de los miembros más estables y fiables de la familia real.
El príncipe Eduardo y Sofía viven en Bagshot Park desde que se casaron en 1999 con sus dos hijos, Lady Louise Windsor y James, vizconde de Severn. Situada en el condado de Surrey, al sureste de Inglaterra, es una majestuosa mansión de 120 habitaciones cuyo valor se estima en 30 millones de libras (33 millones de euros).
Ubicada en 20 hectáreas de terreno, la propiedad, catalogada como de grado II, cuenta con unos jardines impecables y unos interiores increíbles dignos de un palacio real.
Los miembros de la familia real británica suelen "alquilar" sus mansiones al Crown Estate, la colección de propiedades en el Reino Unido que pertenecen al monarca británico. El príncipe Eduardo no es ninguna excepción. Se hace así para mantener la distinción entre los bienes personales y los bienes estatales, y para que las propiedades históricas sigan formando parte del patrimonio nacional.
En 2021, se confirmó que los duques de Edimburgo habían ampliado su contrato de arrendamiento por otros 150 años a un coste de 5 millones de libras (5,54 millones de euros).
Antes de la boda de la pareja, la impresionante mansión fue sometida a una profunda renovación, cuyo coste estimado superó los 2 millones de libras (2,21 millones de euros), financiada en parte por el Crown Estate y en parte por el propio príncipe Eduardo.
La casa lleva siendo residencia real desde hace unos 200 años. Como puedes ver en las imágenes, ha cambiado muy poco desde que se tomó esta foto en 1880. En cualquier caso, Bagshot tiene una larga y variada conexión con la élite gobernante británica.
En 1486, era un parque real. La casa original, Bagshot Park Lodge, se encontraba en ese lugar desde 1607 e incluso fue frecuentada por el rey Jacobo I y el rey Carlos I en el siglo XVII. Mucho más tarde, en 1816, la casa fue ampliada por uno de los arquitectos más destacados de Gran Bretaña, John Nash.
¿Pero cuándo se edificó la casa actual?
La casa actual se construyó en 1879 en el emplazamiento de la antigua casa de campo, que fue demolida en 1878. Se construyó para el príncipe Arturo, duque de Connaught y Strathearn, tercer hijo de la reina Victoria y el príncipe Alberto. El duque vivió en Bagshot hasta su muerte en 1942, a la avanzada edad de 91 años.
La casa fue requisada por el ejército durante el resto de la guerra y luego utilizada por los capellanes del ejército real hasta que Sofía y Eduardo se mudaron a ella en 1999.
Al tratarse de una casa privada, el público rara vez puede ver el interior de la vivienda. Sin embargo, la pareja reveló un pequeño vistazo a este rincón en una imagen publicada en las redes sociales.
La habitación cuenta con unos impresionantes paneles de madera que fueron encargados por el príncipe Arturo. Fueron tallados en Amritsar, India, para mostrar el diseño indio.
En otra fotografía publicada en la cuenta X de la familia real, podemos ver una sala de recepción bellamente decorada con sillas tapizadas con rayas verdes y una alfombra verde a juego. También hay un espejo con bordes dorados sobre una chimenea ornamentada y un exquisito aparador y cuadros.
Se dice que la casa tiene 120 habitaciones, incluida la oficina del duque, que se vio en otra publicación en las redes sociales y que cuenta con una estantería que va del suelo al techo.
La duquesa también ofreció a los fans de la realeza una visión poco habitual de la cocina durante una llamada con la Thames Valley Air Ambulance, de la que es patrona. Reveló sus elegantes muebles de cocina azul marino y sus finas vajillas de porcelana, que incluyen una tetera, un azucarero, tazas y platillos.
Por muy hermosa y grandiosa que sea Bagshot Park, el príncipe ha residido en algunas propiedades aún más impresionantes a lo largo de su vida.
Volvamos al principio para descubrir dónde nació el príncipe Eduardo, dónde creció y cómo conoció al amor de su vida...
El príncipe Eduardo nació el 10 de marzo de 1964 en el Palacio de Buckingham. Fue el primer nacimiento al que asistió el príncipe Felipe.
Según se informa, la reina había estado leyendo revistas que destacaban la importancia de que los padres participaran en el parto y se dice que el príncipe sostuvo la mano de su esposa mientras nacía su hijo menor.
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La vida era mucho más relajada en el Palacio de Buckingham cuando llegó el príncipe Eduardo. La reina llevaba 12 años en el trono y se sentía más segura en su papel de monarca. Como resultado, parecía una madre más relajada y más dispuesta a permitir que el príncipe Eduardo y su hermano mayor, el príncipe Andrés, trataran el palacio y sus terrenos como su patio de recreo privado.
Sin duda, había mucho terreno que cubrir. El Palacio de Buckingham, que ha sido la residencia oficial de la monarquía desde 1837, cuenta con 775 habitaciones. Entre ellas, se incluyen 19 salones de gala, 52 dormitorios reales y de invitados, 188 dormitorios para el personal, 92 despachos y 78 baños, además de este increíble salón de baile.
Con un espacio tan enorme para correr y quemar energía, podemos imaginarnos a los jóvenes príncipes persiguiéndose alrededor de las mesas.
Vivir en el Palacio de Buckingham le permitió al príncipe Eduardo experimentar, desde muy temprana edad, lo que significaba ser miembro de la realeza. Según se informa, hizo su primera aparición en el balcón cuando solo tenía tres meses.
En la foto, lo vemos, con solo dos años, en las tradicionales celebraciones militares de la ceremonia Trooping the Colour. Aparece junto a la reina madre, el vizconde Linley (de cuatro años), Lord Snowden, y su propia madre, que se la ve disfrutando del tiempo que pasa con su hijo menor.
En el exterior, el príncipe Eduardo y su hermano, el príncipe Andrés (el príncipe Carlos y la princesa Ana eran adolescentes en esa época), podían corretear libremente por 15 hectáreas de césped, jardines y prados.
Hay alrededor de 325 especies diferentes de plantas y más de 1.000 árboles, lo que significa que había muchas hojas con las que jugar. No es de extrañar que el príncipe Andrés no pudiera resistirse a enterrar a su hermano de dos años en esta fotografía tomada en su sexto cumpleaños en 1966.
Esta foto fue tomada en 1972 y muestra a la familia reunida en el Palacio de Buckingham. De izquierda a derecha, aparecen el príncipe Carlos, el joven príncipe Eduardo, la reina y su marido, el príncipe Felipe, el príncipe Andrés y la princesa Ana. A pesar de los trajes formales y los marcos dorados del fondo, parecen una familia normal.
Pero Buckingham no es el único palacio real donde creció el príncipe Eduardo...
Cuando no estaban en Londres, la familia solía estar en el castillo de Windsor, que se consideraba la residencia oficial favorita de la difunta reina. El castillo, de 1.000 habitaciones, está situado en el Gran Parque de Windsor, al oeste de Londres. Data del siglo XI y tiene una superficie de más de 4.840 metros cuadrados.
Windsor era esencialmente el lugar que la reina Isabel II elegía para relajarse y disfrutar de momentos especiales con sus hijos.
El príncipe Eduardo, el adorado hijo menor de la reina y el príncipe Felipe, tenía 5 hectáreas de terreno a su disposición en Windsor, aunque en esta foto parece feliz sentado en su cochecito.
Eduardo tuvo una infancia activa y se dice que aprendió a montar su poni Valkyrie con solo dos años. También se dice que conoció al primer hombre que pisó la Luna, Neil Armstrong, y le dijo que quería ser astronauta cuando fuera mayor.
Tras un par de años de clases particulares, el hijo menor de la reina asistió a la escuela Gibbs Pre-prep School en Kensington, Londres.
Luego se matriculó en la escuela preparatoria Heatherdown, cerca de Ascot, en septiembre de 1972, cuando se tomó esta foto de la comitiva real siendo recibida por el director James Edwards y su esposa.
Luego se fue a Gordonstoun, en Escocia, donde finalmente se convirtió en delegado de curso. Allí también estudió su padre, el príncipe Felipe, y su hermano mayor, el príncipe Carlos. En su día, el actual rey definió la escuela como "Colditz con faldas escocesas". Cabe recordar que el castillo de Colditz fue un campo de prisioneros de guerra alemán.
Los alumnos de este internado, cuyo coste anual asciende a 53.000 libras (58.330 euros), guardaron tres minutos de silencio en memoria del príncipe Felipe, antiguo alumno, el día de su funeral en abril de 2021.
Tras un año escolar muy exigente en Gordonstoun, recorría el trayecto de dos horas en coche desde Elgin hasta el castillo de Balmoral, donde la difunta reina y su familia solían pasar sus vacaciones de verano.
Para el príncipe Eduardo, el castillo de estilo baronial escocés y sus 20.235 hectáreas de terreno eran una prolongación de la vida en Gordonstoun, un paraíso donde podía seguir disfrutando de las actividades al aire libre.
¿Sabes quién compró el castillo de Balmoral?
El castillo de Balmoral ha sido la residencia escocesa de la familia real británica desde que el príncipe Alberto lo compró para la reina Victoria en 1852 por 32.000 libras (lo que hoy equivaldría a unos 4,4 millones de euros).
La difunta reina había sido una visitante habitual de Balmoral desde que era niña y era una tradición que continuó con sus propios hijos. Esta foto muestra a la reina Isabel con el príncipe Felipe y sus hijos, el príncipe Andrés y el príncipe Eduardo, en el año de su aniversario de bodas de plata, en 1972.
Para el príncipe Eduardo y sus hermanos mayores, la Navidad es sinónimo de Sandringham House, donde la familia ha celebrado tradicionalmente las fiestas. Situada en el condado de Norfolk, es propiedad privada de la familia real, al igual que Balmoral.
La difunta reina se quedaba allí hasta el 6 de febrero, fecha de la muerte de su padre, el rey Jorge VI, y de su ascensión al trono. La casa data de la época isabelina y fue adquirida por la reina Victoria en 1862 como regalo para su hijo, el futuro rey Eduardo VII.
En comparación con otras residencias reales, Sandringham tiene un ambiente algo más relajado y ha sido descrita como "la casa más cómoda de Inglaterra".
La planta baja está decorada en un elegante estilo eduardiano, con una enorme chimenea que ocupa un lugar central en esta sala de recepción. En la foto, un pequeño Eduardo parece estar mostrando sus habilidades de lectura a su padre, el príncipe Felipe.
Antes de ir a la universidad, el príncipe Eduardo se tomó un año sabático en 1982. Se dirigió a Nueva Zelanda, país miembro de la Commonwealth, y pasó dos semestres trabajando como tutor y profesor adjunto en la Whanganui Collegiate School, situada en la región de Manawatū-Whanganui, en la Isla Norte.
Luego regresó a Inglaterra y asistió al Jesus College de la Universidad de Cambridge, donde se graduó en historia en 1986.
Después de la universidad, el príncipe Eduardo siguió la tradición familiar y se alistó en el ejército, en el Cuerpo de los Marines Reales. Había sido cadete universitario durante tres años. Aunque había querido ser marine desde los 10 años, renunció a su cargo en 1987, solo tres meses después de comenzar el agotador entrenamiento de comando de 12 meses.
Según se informa, sentía que no encajaba. Pero fue la reina, y no su padre, quien era capitán general de los Marines Reales, quien se mostró más descontenta.
El siguiente paso del príncipe Eduardo tras abandonar el ejército te sorprenderá. ¡Te lo explicamos a continuación!
Tras abandonar los Marines Reales, el príncipe Eduardo creó su propia productora teatral y puso en escena el programa de televisión It's a Royal Knockout. En él, los miembros de la familia real, vestidos con trajes isabelinos, competían junto a famosos en una serie de extravagantes retos.
Según se dice, fue un desastre en materia de imagen pública. A pesar de ello, el príncipe creó Ardent Productions en 1993, una productora malograda que se quedó con unos activos de solo 40,27 libras (44,28 euros) cuando entró en liquidación en 2009.
Por suerte, la pésima imagen pública de Eduardo dio un giro radical cuando conoció a la consultora de relaciones públicas Sofía Rhys-Jones en 1987, mientras ella trabajaba para Capital Radio.
Se dice que su primera cita fue un partido de tenis seguido de una cena en el Palacio de Buckingham. Tras cinco años de romance, Eduardo le pidió matrimonio durante unas vacaciones en las Bahamas con un anillo de Asprey and Garrard valorado en 105.000 libras (116.000 euros).
El príncipe Eduardo se casó con Sofía Rhys-Jones el 19 de junio de 1999 en una ceremonia relativamente discreta en la capilla de San Jorge en Windsor.
En la foto, los vemos felices tras casarse. Además, el día de su boda, la reina otorgó a Eduardo el título de conde de Wessex y vizconde de Severn, y Sofía se convirtió en condesa de Wessex.
Hoy en día, la pareja es conocida por tener una vida estable y por tener la confianza del pueblo, pero no siempre fue así. En los primeros días de su matrimonio, Sofía fue grabada presumiendo ante el periodista encubierto del tabloide británico News of the World, conocido en ese momento como el "Fake Sheikh", sobre las conexiones de su empresa de relaciones públicas con la realeza.
Por esa misma época, la productora cinematográfica de Eduardo intentó eludir la prohibición de filmar al príncipe Guillermo en la Universidad de St. Andrews. Por todo ello, se les recomendó abandonar sus carreras comerciales y, en 2002, la pareja se convirtió en miembros de la realeza a tiempo completo.
Eduardo y Sofía dieron la bienvenida a sus dos hijos en el hospital Frimley Park NHS de Surrey. Lady Louise Windsor nació en 2003, mientras que James, vizconde de Severn (en la foto), llegó al mundo en 2007.
El parto de Lady Louise resultó ser una experiencia especialmente dura para Sofía, quien, según se informa, tuvo que someterse a una cesárea de urgencia un mes antes de la fecha prevista y perdió cuatro litros de sangre.
El nacimiento de su hijo fue mucho más sencillo y fue entonces cuando la familia se instaló en su impresionante hogar, Bagshot Park.
Desliza para ver a la familia feliz varios años después...
La pareja ha hecho todo lo posible para garantizar que sus hijos tengan una educación lo más normal posible. En primer lugar, les han dado títulos de cortesía en lugar de príncipe o princesa. Tampoco han recurrido nunca a niñeras.
"Siempre han tenido la norma de que, cuando trabajan, uno de los dos se queda en casa con los niños en la medida de lo posible", explicó su amiga Penny Mountbatten al periódico Daily Mail.
Es comprensible que la familia quedara devastada primero por la muerte del príncipe Felipe en abril de 2021 y luego por la de la reina en septiembre de 2022. Según se informa, la duquesa fue un gran apoyo para la reina tras la pérdida de su marido y solía visitarla en Windsor.
Las dos se hicieron tan íntimas que Sofía estuvo presente cuando falleció la reina Isabel II. Se unió a otros miembros de la familia real en el castillo de Balmoral para estar con la reina durante sus últimos momentos, siendo la única persona allí que no era pariente directo.
Sofía y Eduardo han seguido demostrando que están bien preparados para desempeñar un papel importante en la corte del rey Carlos III, especialmente después de que tanto el rey como Catalina, princesa de Gales, se tomaran un tiempo libre para someterse a un tratamiento contra el cáncer.
El príncipe sustituyó al rey Carlos en un desfile oficial para celebrar el 120.º aniversario de la Entente Cordiale, un acuerdo histórico entre Inglaterra y Francia. Además, tanto él como Sofía han representado a la familia real en eventos importantes como la Orden de la Jarretera.
Se dice que Sofía es amable, extrovertida y tranquila, y por eso se la ha denominado "el arma secreta" de la corona.
El rey Carlos III concedió discretamente más autoridad al príncipe Eduardo y a Sofía a través de la Ley de Consejeros de Estado de 2022, incluyendo a la pareja entre los miembros de la familia autorizados para actuar en su nombre cuando esté enfermo o en el extranjero.
Además, una disposición especial garantiza que la princesa Ana y el príncipe Eduardo seguirán siendo consejeros de por vida, a diferencia de los príncipes Enrique y Andrés y la princesa Beatriz, que serán sustituidos gradualmente a medida que los hijos de Guillermo alcancen la edad adulta.
Con nuevas funciones y responsabilidades, seguro que el príncipe tranquilo se dejará ver en la vida pública más a menudo...
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