¿Cuánto sabemos realmente sobre los primeros años de quienes llegarían a ser presidentes del llamado “mundo libre”? En este recorrido veremos los lugares —a veces sorprendentes— donde pasaron su infancia. Desde la humilde cabaña de madera de una sola habitación en la que creció Abraham Lincoln hasta la majestuosa residencia familiar de Franklin D. Roosevelt, muchas de estas casas distan mucho de lo que uno podría imaginar.
Haz clic o desplázate y descubre dónde comenzaron sus vidas los presidentes de EE.UU.
Todas las cantidades están en dólares estadounidenses. Las cifras en euros son conversiones aproximadas que podrían cambiar.
Adaptado al español por Ana Niño, Redactora en español para loveMONEY.
Joe Biden creció en un entorno mucho más humilde que el de algunos de sus predecesores. Nació el 20 de noviembre de 1942 en Scranton, Pensilvania, en una familia de clase media modesta. La imagen del “niño luchador de Scranton que superó las adversidades” fue una narrativa que Barack Obama repitió en numerosas ocasiones al explicar su elección como compañero de fórmula durante la campaña presidencial de 2008.
En 2021, Biden pasó de la vicepresidencia a convertirse en el 46.º presidente de EE.UU., al derrotar a Donald Trump.
En la foto se ve la casa colonial de madera en el barrio de Green Ridge, en Scranton, donde Biden pasó los primeros 10 años de su vida, bajo la atenta mirada de sus abuelos maternos.
Biden era el mayor de cuatro hermanos. Su padre, Joe Sr., tuvo dificultades para encontrar trabajo después de la Segunda Guerra Mundial, lo que le obligó a viajar a Delaware para limpiar calderas para una empresa de calefacción y refrigeración con el fin de mantener a su creciente familia.
Aunque finalmente se mudaron a Claymont, Delaware, en 1953, está claro que el tiempo que Biden pasó en la casa de Scranton tuvo un profundo impacto en él.
La residencia familiar permaneció en manos de los Biden hasta 1962, cuando el tío de Joe, Edward Finnegan, la vendió a los actuales propietarios por 14.000 dólares (12.844 euros), una cifra equivalente hoy a unos 145.300 dólares (133.303 euros).
En la imagen, tomada durante la visita de Biden a su antigua casa en la campaña electoral de 2020, los dueños habían sustituido el número de la puerta por el 46 en apoyo a la candidatura del futuro presidente de EE.UU.
La vivienda, de tres plantas, cuenta con cinco dormitorios, dos cuartos de baño y un sótano, espacio suficiente para que una familia multigeneracional viviera cómodamente. Durante su visita en 2020, Biden dejó literalmente su huella en la casa.
En la imagen, el actual propietario, Chris Kearns, levanta un retrato de boda del salón y revela un mensaje firmado por el presidente: “De esta casa a la Casa Blanca con la gracia de Dios”. No era la primera vez que lo hacía: en 2008, cuando aún era candidato a la vicepresidencia, escribió en la pared de su antiguo dormitorio infantil: “Estoy en casa”.
Donald Trump nació el 14 de junio de 1946 en el barrio neoyorquino de Queens. El que fuera 45.º presidente de EE.UU. —y que en 2025 ha vuelto a ocupar la presidencia como 47.º mandatario— creció en un entorno de clase media acomodada junto a sus cuatro hermanos: Fred Jr., Robert, Elizabeth y Maryanne.
Su padre, Fred Trump, se había convertido en un exitoso promotor inmobiliario, cuyas ganancias financiaban lujos como colegios privados para sus hijos. Aquella infancia marcó el camino hacia la futura carrera inmobiliaria de Donald y, más tarde, hacia su carrera política, que sigue en el centro de la atención mundial.
Durante los primeros cuatro años de su vida, Donald Trump vivió en esta casa de estilo Tudor situada en el exclusivo barrio de Jamaica Estates, en Queens. La propiedad fue construida en 1940 por su padre, Fred Trump.
Con una superficie de unos 230 metros cuadrados, la vivienda de ladrillo, estuco y entramado de madera dispone de cinco dormitorios, cuatro cuartos de baño, un amplio salón-comedor, una biblioteca, una terraza acristalada, un sótano y un garaje para dos coches.
La casa se vendió por última vez en 2017 por algo más de 2,1 millones de dólares (1,9 millones de euros), después de que el anterior propietario la hubiera adquirido apenas un año antes por 1,4 millones de dólares (1,3 millones de euros).
Mientras Trump barajaba la posibilidad de recomprar su antigua vivienda, un inversor chino se adelantó y adquirió la propiedad en 2017. Poco después la puso en alquiler en Airbnb.
Durante un tiempo, la casa se ofrecía por 815 dólares (748 euros) la noche, aunque, según informó el diario The New York Times —uno de los periódicos más influyentes de EE.UU.—, parecía tener pocos interesados, ya que permanecía vacía la mayor parte del tiempo. En la imagen aparece el salón de la casa, fotografiado durante una visita de Inside Edition, un popular programa de televisión estadounidense de estilo sensacionalista que mezcla noticias de actualidad y entretenimiento, cuando la vivienda salió al mercado en 2016.
Esta acogedora habitación con ventanas de guillotina y suelos de madera da una idea de la distribución que habría compartido la joven familia Trump.
Después de intentar vender la casa en subasta en 2019 y 2020, se volvió a poner en el mercado por 2,9 millones de dólares (2,7 millones de euros), pero posteriormente se retiró sin venderse.
Finalmente se vendió en marzo de 2025 por 835.000 dóalres (766.055 euros), un 40% menos que su precio en 2017.
Conocido por ser el primer presidente demócrata desde Franklin D. Roosevelt en lograr un segundo mandato y por el sonado juicio político que marcó su presidencia —un proceso de impeachment iniciado en 1998 tras destaparse su relación con la becaria de la Casa Blanca Monica Lewinsky, en el que se le acusó de perjurio y obstrucción a la justicia, aunque finalmente fue absuelto por el Senado—, Bill Clinton dejó una huella imborrable como 42.º mandatario de EE.UU.
Su ambición le llevó a licenciarse en Derecho por la prestigiosa Universidad de Yale antes de iniciar su carrera política en su Arkansas natal y, finalmente, derrotar a George H. W. Bush en las elecciones de 1992. Pero ¿dónde pasó Clinton sus años de formación?
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Nacido como William Jefferson Blythe III, Clinton comenzó su vida en circunstancias trágicas, ya que su padre murió en un accidente de coche tres meses antes de su nacimiento, el 19 de agosto de 1946.
Bill Clinton vivió con sus abuelos maternos durante sus primeros cuatro años, mientras su madre estudiaba enfermería en Nueva Orleans, y finalmente adoptó el apellido de su padrastro en la adolescencia.
Pasó sus primeros años en esta elegante casa de Hope, Arkansas, construida en 1917 por un médico que la diseñó para que se pareciera a una casa que tenía en Francia.
El expresidente habló con franqueza sobre su estancia en la propiedad en este vídeo compartido por el Servicio de Parques Nacionales de EE.UU: "En esa pequeña casa blanca aprendí a caminar, a hablar, a leer y a contar, y a apreciar la música", reveló.
Con una superficie de 195 metros cuadrados, la atractiva casa verde y blanca de dos pisos y medio tiene seis habitaciones. Estas incluyen el salón y el comedor, decorados con muebles de madera intrincados y estampados florales, la cocina tradicional y tres amplios dormitorios.
Para el joven futuro presidente, la casa era un lugar de posibilidades. "Recuerdo estar arriba, mirando por la ventana las vías del tren e imaginando un mundo que se extendía más allá de mi calle", contó al Servicio de Parques Nacionales.
Esta fue la habitación infantil de Clinton, con un escritorio de madera y una cama cubierta con una manta de Hopalong Cassidy, el popular vaquero ficticio del cine y la televisión en EE.UU. de mediados del siglo XX.
El futuro presidente dejó la vivienda en 1950, cuando su madre volvió a casarse, aunque siguió visitando a sus abuelos allí hasta su fallecimiento, tras lo cual la casa fue vendida. En los años 90, la Clinton Birthplace Foundation la adquirió y la propiedad fue designada Lugar Histórico Nacional.
El presidente que condujo a la Unión a la victoria en la Guerra Civil estadounidense y abolió la esclavitud antes de su asesinato en 1865 nació el 12 de febrero de 1809. Era hijo de Thomas y Nancy Lincoln, pioneros que vivían en la pobreza. Aunque sus comienzos fueron humildes, Lincoln supo aprovechar al máximo sus limitados recursos.
“Por supuesto, cuando alcancé la mayoría de edad, no sabía mucho. Aun así, de alguna manera, sabía leer, escribir y calcular... pero eso era todo”, narraba el mandatario según los historiadores de la Casa Blanca. Su tenacidad era tal que un socio comercial lo describió como “una pequeña máquina que no conocía el descanso”.
Lincoln nació en una humilde cabaña de madera de una sola habitación en la granja Sinking Spring, cerca de Hodgenville, Kentucky, una propiedad que sus padres habían comprado el año anterior por unos 200 dólares.
A diferencia de otras residencias presidenciales que se han conservado meticulosamente, la vivienda original fue demolida mucho antes de que Lincoln alcanzara la fama y no queda rastro de ella. En 1895 se construyó en el lugar una cabaña “simbólica”. Se cree que la imagen, tomada entre 1915 y 1920, corresponde a esa réplica.
La cabaña reconstruida se encuentra ahora dentro del Parque Histórico Nacional del Lugar de Nacimiento de Abraham Lincoln, en Kentucky.
El Parque también incluye la granja Knob Creek, donde el futuro presidente vivió durante otros cinco años de su infancia antes de que la familia se trasladara a Indiana en 1816.
En la foto, esta sencilla cabaña de madera es otra réplica que se asemeja al tipo de estructura en la que Lincoln habría residido durante sus primeros años en la frontera de Kentucky.
Aunque las réplicas carecen de mobiliario y enseres originales, permiten hacerse una idea de las duras condiciones en las que creció el joven Lincoln gracias a las fotografías y objetos conservados.
Esta imagen histórica de 1891 muestra el interior de una cabaña de madera similar a la que vio nacer al decimosexto presidente de EE.UU. El reducido espacio contaba con un suelo de tablas rudimentario, una chimenea abierta para cocinar y lo que se cree que era una hiladora perteneciente a su madre, utilizada para hilar lana o algodón.
A diferencia de Lincoln y Hoover, Franklin D. Roosevelt procedía de una familia privilegiada, con una fortuna heredada de generaciones anteriores en el norte del estado de Nueva York. El 32.º presidente de EE.UU., que ocupó el cargo entre 1933 y 1945, pertenecía a un linaje que ya conocía el camino hacia la Casa Blanca.
Su primo lejano, Theodore Roosevelt, había llegado a la presidencia en 1901, abriendo una senda que Franklin seguiría décadas después para convertirse en uno de los mandatarios más influyentes del siglo XX.
Franklin D. Roosevelt nació el 30 de enero de 1888 en Springwood, la finca familiar de 13,3 hectáreas en Hyde Park, Nueva York. La propiedad había sido adquirida en 1866 por su padre por 40.000 dólares (36.697 euros), una auténtica fortuna en aquella época —equivalente a unos 788.800 dólares (723.670 euros) actuales—.
Recordado sobre todo por liderar a EE.UU. durante la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial, Roosevelt vivió en la finca el resto de su vida. La mansión, que en el momento de su nacimiento presentaba un exterior de tablillas grises, fue profundamente remodelada en 1910: se amplió y adoptó un estilo colonial más grandioso.
Durante su presidencia, Springwood se convirtió en un auténtico refugio para Roosevelt. Conocida como la “Casa Blanca de Verano”, llegó a recibir a dignatarios como el rey Jorge VI y la reina Isabel de Inglaterra, agasajados con un insólito pícnic de perritos calientes en los jardines de la finca.
El espacio más grande de la mansión es la lujosa biblioteca, que conserva parte de las extensas colecciones de libros, monedas y sellos del expresidente. El salón, decorado con telas de chintz, es igualmente elegante. También hay una sala de música con valiosas porcelanas y lacados, y el “Snuggery”, la estancia que la madre de Roosevelt reclamó como su propio santuario para la escritura y el descanso.
Aquí se muestra el dormitorio infantil Roosevelt, uno de los 18 dormitorios de la casa.
El único presidente que ocupó el cargo durante cuatro mandatos donó la propiedad a la nación en 1943 y fue designada Lugar Histórico Nacional y abierta al público tras su muerte dos años más tarde. El mandatario está enterrado en la finca y su biblioteca y museo presidenciales se encuentran dentro del terreno.
El 35.º presidente de EE.UU., John Fitzgerald Kennedy, nació el 29 de mayo de 1917 en Brookline, a las afueras de Boston. Creció como uno de siete hermanos en una familia acomodada, aunque su infancia estuvo marcada por frecuentes problemas de salud. Según se cuenta, incluso llegó a estar al borde de la muerte a causa de una escarlatina.
El lugar de nacimiento de JFK fue esta elegante casa de nueve habitaciones con revestimiento de madera, situada en una frondosa calle residencial. Desde su muerte, la propiedad se ha convertido en un lugar de memoria para el expresidente de EE.UU., cuya trayectoria allanó el camino hacia la legislación de derechos civiles pero que también se vio marcada por las tensiones de la Guerra Fría. Su presidencia quedó trágicamente interrumpida con su asesinato en 1963.
El padre de Kennedy, Joe, que entonces daba sus primeros pasos como empresario e inversor, compró la vivienda en 1914 tras casarse con Rose, la madre de JFK. Pagó 6.500 dólares (5.963 euros), lo que equivaldría hoy a unos 210.584 dólares (193.196 euros).
La casa estaba equipada con todas las comodidades, desde fontanería interior, gas y electricidad hasta electrodomésticos modernos y amueblada en estilo tradicional.
El piano que Rose recibió como regalo de boda sigue expuesto en el salón, que está amueblado con buen gusto, al igual que el comedor y los dormitorios, en particular el tocador de la señora de la casa, situado en la segunda planta.
JFK, un niño enfermizo, habría pasado gran parte de su tiempo en la guardería, aunque en realidad nació en el dormitorio principal. Dos de sus libros favoritos de la infancia —El rey Arturo y sus caballeros de la Mesa Redonda y Billy Whiskers y sus hijos— se conservan sobre una silla en la casa.
En 1920, la vivienda fue vendida y los Kennedy se trasladaron a una mansión situada a pocas manzanas de distancia. Tras el asesinato del presidente, la familia recompró la casa donde JFK pasó sus primeros años y en 1967 la donó al Servicio de Parques Nacionales de EE.UU., que hoy la mantiene abierta como el John F. Kennedy National Historic Site.
Richard Nixon, presidente para siempre asociado al escándalo Watergate —un caso de espionaje político y encubrimiento que estalló en 1972 tras el allanamiento de la sede del Partido Demócrata en el edificio Watergate de Washington, y que acabó forzando su dimisión en 1974—, nació el 9 de enero de 1913 en Yorba Linda, California.
Hijo de agricultores de cítricos, Nixon era el segundo de cinco hermanos y creció en relativa pobreza. Sin embargo, aseguraba no ser consciente de las dificultades económicas de su familia en aquella época y solía citar una frase del presidente Eisenhower: “Éramos pobres, pero lo bueno era que no lo sabíamos”.
El 37.º presidente de EE.UU. pasó sus primeros nueve años en este bungaló con carácter propio, situado en la finca familiar de cítricos de 3,2 hectáreas. Sus padres, Frank y Hannah Nixon, construyeron la vivienda en 1912 a partir de un kit de construcción por correo, precursor de las modernas casas prefabricadas.
La casa, de una planta y media, incluía un salón-comedor, cocina, despensa y cuarto de costura, además de dos dormitorios. Mientras que el matrimonio Nixon dormía en la habitación principal de la planta baja, el dormitorio más pequeño de la planta superior lo compartían el joven Richard y sus hermanos.
El salón y el comedor de la familia eran espacios acogedores y tradicionales, decorados con la vajilla y los adornos que habían pertenecido a Hannah, la madre de Nixon.
El piano fue la posesión más preciada de Richard en su infancia. Músico con talento, años más tarde llegó a componer un concierto y, en una aparición televisiva en The Tonight Show —el célebre programa nocturno de la cadena NBC en EE.UU.—, lo interpretó al piano de cola, muy distinto de su modesto piano vertical de niño.
Al igual que las demás habitaciones del bungaló, el dormitorio de la planta superior que compartían los niños se ve prácticamente igual que cuando el presidente vivía allí.
Los Nixon se mudaron en 1922 y la casa cambió de manos varias veces antes de que un grupo de empresarios la comprara en 1978 y la donara a la Fundación Richard Nixon, que restauró su mobiliario original.
La casa está ahora abierta al público.
Jimmy Carter, cuya presidencia estuvo marcada por el estancamiento económico en el país y varias crisis en el extranjero, pasó gran parte de su infancia en una modesta granja en Archery, Georgia. Su padre, Earl Carter, que alcanzó el éxito como cultivador de cacahuetes, compró la granja en 1928, cuando el futuro presidente tenía cuatro años.
Hablando de su infancia en 1975, Carter reveló: "Mi vida en la granja durante la Gran Depresión se parecía más a la vida agrícola de hace 2.000 años que a la vida agrícola actual".
Según cuenta la leyenda, el padre de Carter había olvidado la llave el día en que la familia debía mudarse a la casa, por lo que Earl hizo que su hijo pequeño se colara por una ventana abierta para abrir la puerta principal.
Aunque la casa es típica de una vivienda rural de clase media de los años 20 en EE.UU., durante años no tuvo fontanería ni electricidad.
La sala de estar está escasamente amueblada, con un sofá de tres plazas, un piano, un sillón y una radio art déco situados alrededor de una gran chimenea de ladrillo.
En cualquier caso, es probable que la familia Carter pasara la mayor parte del tiempo al aire libre, ayudando a cuidar la tierra. Earl cultivaba diversos productos en la finca, como maíz, algodón, cacahuetes y caña de azúcar.
En la foto se ve el comedor de la familia. Una chimenea, enmarcada por un elegante marco tallado, ocupa el centro del escenario, mientras que las altas ventanas permiten que la luz del día inunde el espacio. Fíjate en la máquina de coser, que probablemente se utilizaba para confeccionar y reparar ropa, ropa de cama y otros textiles del hogar.
Carter se mudó en 1941 para ir a la universidad y la granja se vendió en 1949. Finalmente pasó a ser propiedad del Servicio de Parques Nacionales, que restauró la propiedad a su aspecto de los años 20 y la abrió al público.
Décadas antes de su presidencia de dos mandatos, marcada por los atentados del 11-S, la posterior invasión de Afganistán y la polémica guerra de Irak —que provocó protestas en todo el mundo—, así como por la crisis financiera global de 2007-2008, George W. Bush pasó sus primeros años de infancia en un pequeño pueblo de Texas.
Primer hijo del presidente George H. W. Bush y de Barbara Bush, George W. Bush nació en New Haven, Connecticut, el 6 de julio de 1946, aunque la familia se trasladó pronto al estado de la estrella solitaria, donde el futuro mandatario creció.
El futuro 43.º presidente se mudó a esta sencilla casa suburbana de una sola planta en Midland, Texas, en 1951, a la edad de cinco años, con sus padres y hermanos.
Bush padre había trasladado a la familia a la ciudad para establecerse en el negocio del petróleo, pero dado que acababa de empezar, el futuro 41.º presidente no tenía mucho dinero para gastar en una casa.
En cualquier caso, la propiedad de tres dormitorios, estilo rancho, funcionó perfectamente y resultó ser más que suficiente para la creciente prole de los Bush.
El salón diáfano, revestido en parte con paneles de "pino nudoso", tiene una chimenea rústica de piedra y cuenta con un llamativo ventanal y un rincón para leer y relajarse. Los muebles parecen cómodos y podemos imaginar que esta habitación familiar se utiliza mucho.
Durante este periodo formativo de su vida, al futuro líder se le conocía cariñosamente como Georgie. Se dice que la familia Bush es un clan especialmente unido.
Otras habitaciones de la casa incluyen el acogedor estudio y el dormitorio del futuro presidente de dos mandatos, que está revestido con paneles de pino más rústicos.
La familia Bush vivió en la casa durante cuatro años antes de mudarse a una vivienda más lujosa, ya que el negocio de Bush padre prosperaba.
En 2001, una junta local de agentes inmobiliarios compró la casa, la restauró para devolverle el aspecto que tenía cuando la familia residía allí y la abrió al público en 2006.
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