La Revolución Industrial transformó el mundo para siempre. Pero, a medida que la tecnología avanza, muchos de los edificios que en su día sostuvieron la vida de comunidades enteras han quedado relegados a las sombras.
Desde una estación de compresión junto al río Crystal, en Colorado, EE.UU., hasta fábricas de algodón en el corazón de Inglaterra, estos espacios son hoy escenarios fantasmales que guardan las huellas de una era pasada.
Sigue leyendo para descubrir algunos de los edificios industriales abandonados más inquietantes del mundo.
Adaptado al español por Ana Niño, Redactora en español para loveMONEY.
Encaramada de forma precaria sobre el río Crystal, en el oeste de Colorado —conocido como el Estado Centenario en referencia a su ingreso en la Unión en 1876—, esta vieja estación de compresión, una central hidráulica que suministraba energía neumática a la mina cercana, se considera una de las estructuras más fotografiadas de la región.
Construida en 1893, cerca de la mina Sheep Mountain, cerró en 1917 tras el abandono de la explotación minera y desde entonces permanece en desuso.
Sin embargo, en 1985 fue incluido en el Registro Nacional de Lugares Históricos de Estados Unidos, y desde entonces los vecinos y las sociedades históricas de la zona han trabajado para preservar esta estructura de madera, que de otro modo se habría deteriorado.
Viajar hasta el molino en todo su esplendor no resulta sencillo: solo se puede acceder durante los meses más cálidos del año y es imprescindible, como mínimo, un vehículo con tracción a las cuatro ruedas.
Esta profunda garganta en la montaña de la ciudad turística de Sorrento, cerca de Nápoles, se formó tras una erupción volcánica ocurrida hace unos 35.000 años. Durante siglos albergó varios aserraderos y molinos harineros, el primero de ellos construido en el siglo X.
Hoy en día solo queda uno de los molinos abandonados hace mucho tiempo y el edificio ofrece una vista impresionante, cubierto por la vegetación. No hace falta decir que la estructura de piedra, ideal para Instagram, es ahora una de las principales atracciones turísticas de Sorrento y uno de los lugares abandonados más fotografiados del planeta.
Situada en la península noruega de Svalbard, esta mina de carbón de Pyramiden fue comprada por la Unión Soviética en 1927. Estaba gestionada por la empresa minera Trust Arktikugol y era el único asentamiento occidental de Rusia en aquella época. Pero, aunque la mina y la ciudad circundante prosperaron después de la Segunda Guerra Mundial, con más de 1.000 habitantes en su apogeo, la mina se cerró en 1998 cuando empezaron a agotarse las reservas de carbón.
Las condiciones climáticas árticas de Pyramiden han conservado la mina y ralentizado su ritmo de deterioro. Aunque Trust Arktikugol ha realizado esfuerzos para reabrir partes del asentamiento como atracción turística, la mayoría de los edificios están abandonados. Varios cuidadores viven en el lugar durante todo el año, pero la mayor parte de los habitantes son animales salvajes como gaviotas, renos y osos polares.
La central eléctrica más antigua de la capital del estado de Nueva Gales del Sur, la White Bay Power Station, situada en el barrio de Rozelle de Sídney, entró en funcionamiento en 1917. Fue ampliada a mediados de los años 20 y de nuevo en los años 40.
Esta central de carbón cerró definitivamente en 1983 y fue completamente descontaminada —es decir, se retiraron amianto, hollín y restos tóxicos— durante los años 90.
La central eléctrica fue declarada monumento protegido en 1999 y, desde entonces, se han impulsado diferentes iniciativas para conservar la estructura. El edificio también ha servido como escenario de rodaje para producciones de cine y televisión, entre ellas Matrix Reloaded (2003) y El gran Gatsby (The Great Gatsby, 2013), y en varias ocasiones se han planteado planes para reconvertirlo en un complejo de uso mixto.
Millennium Mills, en el barrio de Silvertown, es un vestigio del pasado industrial de la capital británica y una de las pocas fábricas de Londres que aún no ha sido demolida ni remodelada.
El complejo data de principios del siglo XX, aunque el edificio principal fue destruido durante la Segunda Guerra Mundial y reconstruido en los años 50. En su apogeo llegó a dar trabajo a unas 100.000 personas.
La fábrica de harina cerró en 1981. Desde entonces, el edificio se ha utilizado como plató de televisión y cine, pero ha quedado prácticamente abandonado. En 2015 se concedió el permiso de construcción para rehabilitar Millennium Mills y, actualmente, el lugar está siendo descontaminado, aunque en 2019 un incendio afectó a la estructura.
Tonedale Mills, en la localidad de Wellington (condado de Somerset), fue fundada en el siglo XVIII y alcanzó su máximo esplendor en el XIX. El complejo de fábricas textiles se hizo famoso por la denominada tela de sarga de Taunton y, en su apogeo, llegó a producir unos 6.500 metros de tejido al día.
La mayor fábrica de lana del sur de Inglaterra entró en declive durante la segunda mitad del siglo XX debido a la competencia más barata del extranjero. El complejo quedó prácticamente abandonado en los años 80, aunque algunas partes siguen siendo utilizadas hoy por pequeños artesanos. En los últimos años ha sido objeto de planes de rehabilitación para recuperar este histórico recinto.
Aunque parezca increíble, esta peculiar estructura construida en 1920 es lo que queda de la Tintic Standard Reduction Mill, una antigua refinería de metales —una planta de reducción que procesaba minerales para extraer metales valiosos como plomo o cobre— situada en Genola, Utah.
Funcionó apenas cuatro años antes de ser abandonada, cuando la tecnología en la que se sustentaba quedó obsoleta.
La fábrica quedó simplemente abandonada, pero aún se conservan los cimientos de los tanques de agua, las trituradoras, los tostadores, las cajas de hierro, los tanques de lixiviación (un proceso químico que utiliza líquidos para extraer metales de los minerales) y las cajas de drenaje.
Cubiertos de coloridos grafitis, estos restos ofrecen una imagen impactante y muy extraña en el paisaje montañoso que los rodea.
Fundado en 1831 por el inmigrante británico Joseph Bancroft, el complejo Bancroft Mills, situado en Wilmington, en el estado de Delaware, fue reconstruido en 1839 y se convirtió en la mayor instalación de acabado de algodón de EE.UU. en 1880.
El complejo se amplió en 1895 y prosperó hasta los años 50 del siglo XX, cuando la producción textil estadounidense se trasladó al sur. Toda la actividad cesó en 1961 y el recinto industrial cerró definitivamente sus puertas.
Bancroft Mills permaneció vacío hasta 2015, cuando parte del complejo fue transformada en apartamentos de lujo (Rockford Falls). Sin embargo, la fábrica abandonada sufrió incendios en 2015 y noviembre de 2016, tras los cuales la mayoría de los edificios históricos fueron completamente demolidos. El terreno ha sido reconvertido en el conjunto residencial The Falls.
Inaugurada en 1963, esta refinería de petróleo de Reichstett, en el noreste de Francia, fue propiedad de la compañía francesa Total antes de pasar a manos de Shell. Posteriormente, en 2007, fue vendida a la empresa suiza Petroplus, que en aquel momento era la mayor operadora independiente de refinerías de petróleo en Europa.
Petroplus se vio obligada a cerrar la refinería en 2010 por motivos económicos y acabó en bancarrota en 2012. Aunque se barajaron planes para convertirla en una terminal petrolera, el emplazamiento sigue abandonado y las instalaciones se están oxidando lentamente, mientras la naturaleza parece reclamar las innumerables tuberías y tanques.
A principios del siglo XX, el inventor canadiense Thomas “Carbide” Willson utilizó estas instalaciones para investigar la producción de carburo de calcio. Al añadir agua a este compuesto se genera gas acetileno, que arde con una luz muy brillante y puede servir para iluminar desde faros hasta linternas.
Para proteger sus experimentos, Willson decidió mantener su taller oculto, enclavado en 186 hectáreas de bosque junto al lago Meech, en el actual parque de Gatineau, Quebec. Sin embargo, la empresa pronto resultó demasiado costosa y comenzó a incumplir el pago de los intereses.
Conocidas hoy como las “Ruinas de Carbide Willson”, el complejo industrial que levantó Thomas Willson estaba formado originalmente por una torre de concentración de ácido, una pequeña central eléctrica y una presa. Tras verse obligado a abandonar el lugar, y después de su prematura muerte poco después, los edificios quedaron abandonados.
La torre fue destruida por un incendio, mientras que la central y la presa quedaron expuestas a la intemperie.
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