La familia más emblemática de EE.UU. nos ha dado más de una lección sobre finanzas a lo largo de los años.
Sigue leyendo para descubrir las 15 enseñanzas más sorprendentes sobre el dinero que nos deja esta innovadora serie de animación.
Adaptado al español por Ana Niño, Redactora en español para loveMONEY.
En el episodio 120, Homer decide invertir en futuros de calabazas, unos contratos financieros que apuestan por el precio futuro de un producto. “Han estado subiendo todo el mes de octubre y tengo la sensación de que alcanzarán su máximo valor en enero. Entonces, ¡bang! Ahí es cuando cobraré”.
Al no usar el sentido común ni hacer los deberes, Homer acaba haciendo una inversión totalmente fallida. Sobra decir que, cuando llega Halloween, el precio de las calabazas se desploma y él pierde todo su dinero. ¡D'oh!
El memorable episodio Marge contra el monorraíl (Marge vs. the Monorail, 1993) es un auténtico clásico de Los Simpson. En esta brillante historia, el astuto estafador Lyle Lanley convence a los habitantes de Springfield para que inviertan en un monorraíl defectuoso.
Marge, preocupada por la seguridad del monorraíl, es la única lo bastante astuta como para ver más allá del discurso embaucador de Lanley. El resto de los vecinos de Springfield no son tan perspicaces y el proyecto recibe luz verde… con consecuencias desastrosas.
Bart aprende esta lección financiera por las malas en el episodio 173, cuando solicita una tarjeta de crédito y se lanza a una juerga de compras sin control. Llega a comprar regalos para toda la familia y hasta un collie valorado en 1.200 dólares (1.100 euros) al que llama Laddie.
Como era de esperar, las facturas impagadas empiezan a acumularse. Bart ignora los últimos avisos y hasta le pide a Laddie que entierre la tarjeta de crédito en el jardín. Pronto, los agentes de cobro llaman a la puerta de los Simpson y Bart se ve obligado a tomar decisiones muy difíciles.
En el episodio Maridos y cuchillos (Husbands and Knives, 2007), Marge, intimidada por la multitud de cuerpos perfectos y el complicado equipamiento del gimnasio más famoso de Springfield, decide abrir su propio club de fitness para mujeres corrientes, al que llama Shapes.
Al detectar un nicho rentable, Marge saca gran provecho de su idea: el gimnasio solo para mujeres despega rápidamente y se convierte en un éxito. Pronto abre sucursales de Shapes en todo el mundo, en una clara parodia de la cadena real de gimnasios femeninos Curves.
De hecho, a veces puede incluso unir a las familias. En el episodio ¿Dónde estás, hermano mío? (Oh Brother, Where Art Thou?, 1991), Homer diseña un coche disparatado para su medio hermano Herb, fabricante de automóviles, que termina arruinándolo. Como resultado, los medio hermanos acaban peleados.
Afortunadamente, en el episodio siguiente, Homer consigue arreglar las cosas dándole a Herb 2.000 dólares (1.835 euros) para financiar su invento: un traductor de balbuceos de bebés. Herb recupera su fortuna y, como en todo buen final de Los Simpson, todos vuelven a ser felices.
En el episodio 30, Dinero viejo (Old Money, 1991), el abuelo Simpson hereda 106.000 dólares (97.248 euros) tras la muerte de su rica novia Bea Simmons en la residencia de ancianos de Springfield. Consumido por el dolor, el abuelo llega a pelearse con Homer en el propio funeral.
El abuelo se dirige al casino para jugarse el dinero, pero Homer, sorprendentemente sensato, lo detiene. Hacen las paces y Homer lo convence de que gaste el dinero en renovar la residencia de ancianos.
En el episodio 132 (Bart Sells His Soul, 1995), Bart le entrega a Milhouse un trozo de papel en el que ha escrito “El alma de Bart” a cambio de solo 5 dólares (4,6 euros), un precio muy por debajo de su verdadero valor. Lisa le advierte de que todo acabará mal, pero Bart no le hace caso y se ríe de sus advertencias.
Las cosas empiezan ir de mal en peor para Bart: las mascotas de la familia se vuelven contra él y hasta pierde la capacidad de reírse con los dibujos animados Itchy y Scratchy. Milhouse, sin embargo, se niega a devolverle su alma a menos que Bart le pague 50 dólares (45,9 euros).
No revelar las mejores ideas es un consejo muy sabio: contar un proyecto único a la persona equivocada puede convertirse en un error empresarial costoso. Eso es exactamente lo que descubre Homer en el episodio La llama de Moe (Flaming Moe’s, 1991).
Moe, el camarero —que no es precisamente el personaje más fiable de la serie— roba la receta del cóctel “Flaming Homer” a Homer y se hace rico vendiendo la bebida, para gran disgusto del patriarca de los Simpson.
Puede que pienses que puedes controlarte, pero incluso las personas más prudentes pueden acabar enganchadas al juego. En el episodio $pringfield (o cómo aprendí a dejar de preocuparme y a amar el juego legalizado), las autoridades municipales, desesperadas por llenar las arcas, legalizan el juego. El señor Burns no se lo piensa dos veces y abre su propio casino.
Por casualidad, Marge encuentra una moneda de veinticinco centavos en el suelo del casino y decide probar suerte en una máquina tragaperras. Muy pronto desarrolla una fuerte adicción, que se convierte en un problema serio que prácticamente se apodera de su vida.
… si eres tan ética como Lisa Simpson. En el episodio El viejo y Lisa (The Old Man and the Lisa, 1997), Lisa ayuda al arruinado señor Burns a poner en marcha un negocio de reciclaje con la condición de que abandone sus malos hábitos. Burns acaba ganando suficiente dinero para abrir una planta de reciclaje “ecológica”, que le reporta unos beneficios colosales.
Lisa pronto descubre de dónde viene todo el dinero: la planta también fabrica redes de plástico perjudiciales para el medio ambiente que se utilizan para capturar animales marinos, que luego se mezclan con lodos. Burns vende la empresa por 120 millones de dólares (110 millones de euros) y le ofrece a Lisa una parte de sus ganancias ilícitas. Ella se niega por principios y rechaza la friolera de 12 millones de dólares (11 millones de euros).
En el episodio 198, Homer se da cuenta de que ha dejado pasar la fecha límite del 15 de abril para presentar su declaración de la renta y, presa del pánico, introduce información falsa para acelerar el proceso. Nunca es una buena idea, y la Agencia Tributaria estadounidense (IRS) pronto huele gato encerrado.
La IRS pide ayuda al FBI y Homer es arrestado por fraude. En un intento desesperado por evitar la cárcel, Homer accede a cooperar con el FBI, que le coloca un micrófono y lo utiliza como agente encubierto.
En el episodio El heredero de Burns (Burns’ Heir, 1994), Bart es elegido único heredero de la enorme fortuna del señor Burns. El despiadado magnate le promete todo lo que quiera, por lo que Bart abandona a su familia y se muda a la mansión Burns… pero pronto descubre que la soledad pesa más que el dinero.
Bart se cansa de su nueva vida privilegiada pero solitaria. Al darse cuenta de que su querida familia es infinitamente más importante que las montañas de dinero del Sr. Burns, Bart decide finalmente abandonar la enorme mansión y volver a casa.
Lo que a Homer le falta en inteligencia lo compensa con entusiasmo. En el episodio Mr. Plow (1992), el desventurado personaje monta un negocio de limpieza de nieve tras una tormenta que paraliza Springfield. La empresa despega con rapidez y los clientes no dejan de llegar.
Eso es hasta que Barney, el “amigo” de Homer, se entera del negocio. Autoproclamándose “el rey de las quitanieves”, Barney le roba a Homer a todos sus clientes, dejándolo sin un céntimo. Ignorar —o no estar a la altura de— la competencia ha hundido a muchas empresas, tanto pequeñas como grandes.
En el episodio Lisa presta su dinero (Loan-a-Lisa, 2010), Lisa utiliza la herencia de su abuelo para financiar la empresa de bicicletas de Nelson. El joven emprendedor tiene inicialmente éxito y llega a atraer la atención de figuras reales como Mark Zuckerberg, Bill Gates y Richard Branson, quienes le inspiran a dejar la escuela para perseguir su sueño empresarial.
Lisa hace todo lo posible por convencer a Nelson de que siga en la escuela, pero es en vano. Nelson abandona los estudios, pero el negocio fracasa. Las bicicletas, fabricadas con materiales de mala calidad, se desmontan. Nelson decide volver a la escuela y Lisa, aunque se alegra de que Nelson haya vuelto a estudiar, pierde la inversión.
Puede que el señor Burns sea el hombre más rico de Springfield, pero incluso él sabe que el valor sentimental pesa más que el dinero. En el episodio Rosebud (1993), Burns tiene una pesadilla en la que sueña con Bobo, su osito de peluche perdido hace mucho tiempo.
Burns se obsesiona con encontrar a su querido Bobo y lo localiza nada menos que en la casa de los Simpson: sorprendentemente, el oso ha acabado siendo el nuevo juguete de Maggie. Burns está tan ansioso por recuperar a Bobo que acepta cambiarlo por un millón de dólares (900.000 euros) y tres islas hawaianas.
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