Estas casas históricas han sido testigo de todo tipo de sucesos, desde asesinatos y ejecuciones hasta incendios provocados y juicios por brujería, además de albergar a más de un inquietante residente espectral.
Descubrimos el pasado de algunas de las casas señoriales más bellas del mundo y desvelamos los secretos que esconden.
Haz clic o desplázate para recorrer las casas… si te atreves.
Adaptado al español por Ana Niño, Redactora en español para loveMONEY.
La mansión Morris-Jumel es una de las residencias más antiguas que se conservan en Manhattan. Construida en 1765, el edificio sirvió como cuartel general de George Washington durante la Guerra de Independencia de EE.UU.
Esta imponente mansión fue adquirida en 1810 por el comerciante franco-haitiano Stephen Jumel, quien se instaló allí con su esposa, Eliza. Tras la muerte de Stephen en la propia casa en 1832, Eliza contrajo matrimonio con el exvicepresidente norteamericano Aaron Burr, lo que desató un gran escándalo en la época.
Actualmente convertida en museo, esta mansión está considerada uno de los lugares más embrujados de Nueva York. Un antiguo curador asegura haber oído los lamentos de Stephen Jumel, mientras que un grupo de chiquillos revoltosos afirma que el fantasma de Eliza les mandó callar.
También se ha visto a un soldado de la Guerra de Independencia marchando por los jardines, así como al espectro de una criada y a una figura que se asemeja a Aaron Burr.
Situado en lo alto de un volcán extinto, el castillo de Edimburgo se alza sobre la capital escocesa, protegido por imponentes murallas fortificadas. Pero esta histórica fortaleza, que data del siglo XII, guarda un pasado macabro.
Fue el escenario de la “Cena Negra”, un siniestro episodio que inspiró uno de los momentos más impactantes de Juego de Tronos: la Boda Roja.
En noviembre de 1440, el joven noble William Douglas, sexto conde de Douglas, de solo 16 años, y su hermano menor David recibieron una invitación que no podían rechazar: una cena en el castillo con el rey Jacobo II, que entonces tenía apenas 10 años.
La velada fue organizada por el lord canciller sir William Crichton, que temía que el clan Douglas estuviera acumulando demasiado poder y pudiera convertirse en una amenaza para el joven monarca.
El banquete tuvo lugar en el Gran Salón del castillo y, según algunos historiadores, justo cuando la cena llegaba a su fin, se colocó una cabeza de toro negro —símbolo de la muerte— frente al conde.
Para su horror, los hijos de Douglas fueron arrastrados fuera del castillo, sometidos a un juicio simulado y decapitados.
Con casi 700 años de antigüedad, Samlesbury Hall, en Lancashire, antigua residencia de la familia Southworth —de profunda fe católica durante siglos—, encierra una historia marcada por tragedias y sucesos macabros.
Jane Southworth, que se casó con un miembro del clan en 1598, fue acusada de brujería y obligada a someterse a un juicio degradante para probar su inocencia. Afortunadamente, fue absuelta y se libró de la pena de muerte.
Años después, ya en el siglo XVII, Dorothy Southworth se enamoró de un vecino protestante. La pareja se veía en secreto y decidió fugarse, pero la noche de la huida, el amante de Dorothy y dos de sus amigos fueron asesinados por su propio hermano.
Desolada, Dorothy fue enviada a un convento en el extranjero, donde su salud mental se deterioró hasta que finalmente falleció. Se dice que su fantasma, la conocida como Dama Blanca, aún deambula por la casa.
La imponente mansión pasó a manos de la familia Harrison en el siglo XIX, encabezada por el patriarca Joseph Harrison. Se cuenta que su hijo William se quitó la vida en la casa en 1879, tras sufrir un accidente que le dejó graves secuelas.
Su espíritu podría estar detrás de otros fenómenos paranormales que se han registrado en la propiedad, como el sonido de campanas que repican solas.
La casa Monte Cristo, situada en Junee, Nueva Gales del Sur, ha sido apodada como la propiedad más embrujada de Australia.
Este lugar, conocido por su intensa actividad paranormal, fue construido en 1885 por el pionero local Christopher William Crawley y permaneció en manos de la familia Crawley hasta 1948.
La casa histórica estuvo deshabitada hasta 1963, cuando fue adquirida por Reg y Olive Ryan, quienes la restauraron para devolverle su antiguo esplendor. Desde entonces, los Ryan han afirmado haber vivido todo tipo de fenómenos extraños: manos invisibles que les tocan los hombros, luces que se encienden solas y el sonido de pasos fantasmales.
Se cree que un total de diez espíritus rondan la casa. La actividad paranormal no sorprende, dada la escalofriante historia de la mansión, marcada por varios sucesos espantosos.
A finales del siglo XIX, una criada embarazada del hijo del señor Crawley se arrojó desde el balcón del segundo piso. Poco después, un niño pequeño fue empujado por las escaleras y un mozo de cuadra murió quemado vivo en un terrible incendio intencionado.
Para añadir más oscuridad al pasado de la casa, se dice que el entonces cuidador fue asesinado a tiros en la propiedad a principios de los años sesenta.
Apodado "el gigante del valle del Loira", el imponente castillo de Brissac es el más alto de Francia. Con siete plantas y un total de 204 habitaciones, fue construido en el siglo XI para los condes de Anjou y adquirido por René de Cossé, primer señor de Brissac, en el siglo XVI.
El castillo fue saqueado durante la Revolución Francesa y más tarde restaurado por la familia Cossé-Brissac en el siglo XIX. Su historia es accidentada, y alberga incluso su propio fantasma: la Dame Verte.
¿Te gusta? Haz clic en el botón "Me gusta" arriba. Y haz clic en el botón "Seguir" arriba para leer más historias interesantes de loveMONEY.
Según la leyenda, la Dama Verde sería el espíritu de Charlotte de Brézé, hija ilegítima del rey Carlos VII, que se casó con el noble Jacques de Brézé en 1462. Su matrimonio fue infeliz y, años más tarde, comenzaron a circular rumores de que Charlotte tenía un amante.
Una noche de mayo de 1477, Jacques habría asesinado a Charlotte y a su amante. Se dice que el fantasma de la Dama Verde, con horribles huecos en lugar de ojos, vaga por el castillo entre lamentos.
Durante su turbulento reinado a principios del siglo XIV, el rey Eduardo II de Inglaterra se ganó la enemistad de gran parte de la nobleza, que desaprobaba abiertamente su estrecha relación con ciertos favoritos, especialmente Piers Gaveston.
Aunque los historiadores siguen debatiendo si Eduardo y Gaveston mantenían una relación amorosa, lo cierto es que el monarca le colmó de títulos, tierras y joyas. Su cercanía escandalizó a la corte y los rumores sobre su intimidad eran constantes.
En 1327, Eduardo fue depuesto por su esposa, la reina Isabel de Francia —conocida como “la loba de Francia”—, y su amante, Roger Mortimer. Fue obligado a abdicar en favor de su hijo, el futuro Eduardo III, y encarcelado en el castillo de Berkeley, en Gloucestershire, donde pasaría sus últimos días en circunstancias tan oscuras como controvertidas.
Según la tradición local, Eduardo II fue ejecutado en esta celda la noche del 21 de septiembre de 1327, supuestamente con un atizador al rojo vivo.
La leyenda cuenta que sus gritos se oyeron a kilómetros de distancia, lo que ha alimentado durante siglos esta historia macabra. Sin embargo, muchos historiadores consideran que este relato fue una invención propagandística con tintes homófobos, destinada a denigrar la figura del monarca.
Aun así, persiste el debate: mientras la versión oficial sostiene que fue asesinado en el castillo de Berkeley, otros expertos creen que logró escapar y vivió sus últimos años en Italia bajo otra identidad.
La mansión Biltmore, considerada la residencia privada más grande y majestuosa de EE.UU., fue construida a finales del siglo XIX para George Washington Vanderbilt II, miembro de una de las familias más influyentes del país.
Esta colosal propiedad, emblema de la Edad Dorada estadounidense, abarca nada menos que 17.886 metros cuadrados y está rodeada de historias curiosas, algunas de ellas bastante inquietantes.
Tras la muerte de George en 1914, su viuda, Edith, solía pasar largas horas en la biblioteca de la casa. Los sirvientes contaban que se la oía hablar en voz alta con su difunto marido durante horas.
Estas conversaciones diarias con el difunto George continuaron durante un largo tiempo y, según la leyenda, incluso podían escucharse tras la muerte de Edith. Pero la casa guarda otra historia igual de singular.
En 1925, inspirada por una innovadora compañía de cabaret rusa llamada La Chauve-Souris (que significa "el murciélago"), Cornelia, la excéntrica hija de George y Edith, mandó pintar unos inquietantes murales en las paredes del sótano.
Conocida desde entonces como la Sala de Halloween, en este espacio subterráneo aún pueden verse figuras espectrales como brujas, murciélagos y gatos negros.
Situado cerca de Ravenglass, en el condado inglés de Cumbria, el castillo de Muncaster ha sido el hogar de la familia Pennington durante más de 800 años. Según numerosos testimonios, esta elegante fortaleza está plagada de presencias espectrales.
Entre ellas destaca el espíritu de Tom Skelton, un bufón del siglo XVI que, según la leyenda local, disfrutaba gastando bromas macabras a los visitantes. A menudo se le identifica como el “Tom Fool” original, figura que inspiró el arquetipo del bufón loco o embaucador en el folclore británico.
Según una recopilación de cuentos y ensayos publicada en 1825, Skelton tenía un sentido del humor tan macabro como despiadado, y se rumorea que llegó a cometer asesinatos con total impunidad.
Contratado por la familia Pennington a finales del siglo XVI, Tom Skelton era conocido por su gusto por las bromas pesadas. Según la leyenda, solía sentarse bajo un castaño en los terrenos del castillo y ofrecer indicaciones a los viajeros que se acercaban.
A quienes no le caían bien, les señalaba un camino que conducía directamente a una zona de traicioneras arenas movedizas, una trampa natural que podría haber causado la muerte de más de un incauto. Esta historia alimenta su reputación como uno de los bufones más siniestros del folclore británico.
Terminada en 1914, Casa Loma fue la mayor residencia privada de Canadá, con 98 habitaciones distribuidas en 6.465 metros cuadrados.
Esta majestuosa mansión, concebida con el lujo de una residencia nobiliaria, incluía salones fastuosos y suites dignas de la realeza. Sin embargo, lo que debía ser el símbolo del éxito de su propietario, el financiero Henry Pellatt, acabó convirtiéndose en una maldición.
Poco después de finalizar su construcción, la fortuna de Pellatt empezó a desvanecerse y muchas de sus inversiones fracasaron, precipitando su ruina económica.
Pellatt y su esposa se arruinaron y se vieron obligados a abandonar su querida Casa Loma en 1924. Según cuentan, sus fantasmas aún habitan la mansión, lo que no resulta extraño dada su reticencia a marcharse.
Otro espíritu que, al parecer, ronda la propiedad es el de la llamada Dama Blanca, una figura fantasmal que muchos identifican con una antigua criada que trabajó allí a comienzos del siglo XX. Numerosos visitantes y empleados aseguran haberla visto deambular por los pasillos y habitaciones de la casa.
El castillo de Glamis, situado en Angus, Escocia, rebosa historia. Data del siglo XI y aparece mencionado en Macbeth, de Shakespeare, como la residencia del protagonista.
Hogar ancestral de los condes de Strathmore y Kinghorne (familia Lyon), fue profundamente restaurado a finales del siglo XVII. Glamis tiene una estrecha relación con la familia real británica: fue la residencia de la reina madre, Isabel Bowes-Lyon, y el lugar de nacimiento de su hija, la princesa Margarita.
Hay varias leyendas oscuras relacionadas con el castillo. La más conocida es, sin duda, la del monstruo de Glamis...
Lamentablemente, el llamado “monstruo” no era otra cosa que un niño con una malformación congénita que, según cuenta la leyenda, nació en el seno de la familia Lyon y fue encerrado cruelmente en una cámara secreta del castillo.
Según una publicación de 1908 de la editorial Oxford University Press, el secreto solo lo conocían el conde de Strathmore, su heredero y el administrador de la propiedad.
Otra leyenda célebre es la del conde Beardie, un noble del siglo XV que, según la tradición, jugaba y blasfemaba en sábado. El diablo, ofendido, se le apareció, le ganó una partida de cartas y lo condenó a seguir jugando por toda la eternidad.
Finalizada en 1928, la mansión Greystone, situada en Beverly Hills, fue considerada la casa más cara jamás construida en California hasta ese momento.
Un año después de la construcción de la mansión de estilo Tudor Revival, con 55 habitaciones, tuvo lugar un espeluznante crimen en una de las estancias de invitados: el propietario, Ned Doheny, y su asistente y amigo de toda la vida, Hugh Plunkett, fueron hallados muertos por heridas de bala.
Circularon rumores sobre un posible asesinato seguido de suicidio, y algunos historiadores han sugerido que sus muertes podrían estar relacionadas con el juicio federal por fraude que entonces enfrentaba el padre de Ned. A día de hoy, los trágicos acontecimientos siguen envueltos en el misterio.
Se han reportado numerosos avistamientos de fantasmas en la mansión Greystone, entre ellos la figura sombría de un hombre vestido con traje negro y el espectro de Lucy Doheny, la viuda de Ned.
Actualmente, la mansión es un popular escenario de rodaje para películas y series. Entre las muchas producciones que se han grabado allí destacan Las chicas Gilmore (Gilmore Girls), Se ha escrito un crimen (Murder, She Wrote), El gran Lebowski (The Big Lebowski, 1998) y X-Men (2000).
El Burg Eltz, un encantador castillo sacado de un cuento de hadas en el oeste de Alemania, data del siglo XII y ha pertenecido a la familia Eltz durante 33 generaciones.
Este castillo de aire romántico, situado sobre el río Elzbach, es un símbolo nacional y llegó a aparecer en los billetes de 500 marcos alemanes entre 1965 y 1992.
El fantasma más célebre del castillo es el de la condesa Agnes. Según la leyenda, estaba prometida al caballero de Braunsberg, pero durante un banquete en honor al compromiso, ella lo rechazó públicamente, humillándolo ante todos los presentes.
Enfurecido por el rechazo, el caballero organizó un ataque contra el castillo. Con su padre y hermanos ausentes, Agnes se enfundó una armadura, empuñó una espada y lideró la defensa de la fortaleza.
Tras una valiente lucha, fue alcanzada por un golpe mortal. Al levantar la visera del casco, los atacantes descubrieron que la feroz defensora no era otra que la propia condesa Agnes. Se dice que su espíritu aún recorre esta habitación del castillo.
¿Te ha gustado? Haz clic en el botón "Me gusta" de arriba. Y haz clic en el botón "Seguir" de arriba para leer más historias fantásticas de loveMONEY.